Sistemas de riego para mantener vivos los campos

Autor: La Cuarta

Carlos Catalán, columnista de Duoc UC, explicó con detalles cuáles son los diferentes sistemas de riego que podemos ocupar en jardines o áreas verdes en general, además de las fallas más comunes con que nos podemos encontrar.

El sistema de riego es una actividad muy importante para el mantenimiento de nuestro jardín, ya que este sistema nos permite ahorrar y cuidar el consumo de agua.

Dependiendo de la presión o lo que queramos abarcar, existen distintos tipos de sistema de riego:

– Riego por goteo: el agua cae directamente en el punto seleccionado, sin atomización y sin que moje sectores no deseados. Este tipo de riego es aplicable tanto para zonas limitadas como la plantación de árboles, borduras de arbustos, jardineras, o bien para plantaciones extensas, ya que sólo humedece las zonas deseadas.

– Riego por aspersión: el riego por aspersión hace que el agua llegue a las plantas en forma de “lluvia” localizada. Es un sistema idóneo para superficies regulares y de un tamaño considerable. Los aspersores pueden catalogarse en aspersores de baja presión con radios de alcance hasta 12 metros; de media presión, con radios de alcance de entre 12 y 25 metros, y de alta presión, con radios de alcance de hasta 60 metros.

– Riego subterráneo: el riego subterráneo es una técnica de irrigación, que trata de tuberías perforadas que se entierran en el suelo a una determinada profundidad, entre 5 y 50 cm. Permite el aporte de agua al suelo de forma localizada, de manera que optimiza el crecimiento de las raíces y el patrón de desarrollo de la planta.

– Riego con difusores: los difusores producen un riego uniforme, muy similar al riego por aspersores, pero con una gota de menor tamaño imitando la llovizna. Se utilizan para zonas más pequeñas, para superficies de 2 a 5 m de radio.

Cuidado con los errores

Hay que tener mucha precaución al momento de la instalación y mantención de nuestro sistema de riego, ya que al verse de momentos algo sencillo se pueden descuidar ciertos aspectos. Algunas fallas o errores más comunes son:

– Obstrucción por arena o tierra: en las mangueras y emisores pueden acumularse residuos con el paso del tiempo. En estos casos, la mejor solución es quitar las abrazaderas de los extremos de la manguera, dejando correr el agua para que sea la misma la que elimine los desechos. En el caso de los goteros puede que persista la obstrucción, si es así, debemos quitarlos y lavarlos.

Estos sistemas se pueden combinar entre sí y ser controlados tecnológicamente por temporizadores, lo cual nos ayuda a programarlos para cuando no nos encontremos en el hogar. Esto nos permite tener controlado el riego, llegando a ahorrar hasta 60% del agua utilizada en un riego normal.

– Barro en los emisores: puede suceder que, después de llover, se acumule barro en los emisores y secarse, tapándolos. Eso sí, este no es un problema de difícil solución. Simplemente con agua, podremos limpiar los restos de barro secos. Si se trata de una instalación grande y con muchos emisores, lo más sencillo es abrir el riego después de llover. Así se eliminarán los restos de barro antes de que se sequen.

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