Argentino googleó nombre de ex chileno y descubrió que es un asesino

Ramón Díaz ayudó a la PDI a capturar y encarcelar al autor del crimen de Chistopher Palominos, en 2007. Gracias al mendocino, el asesino fue condenado.


La escena era escalofriante: en una tina yacía el cuerpo de un joven de 26 años con cerca de 10 puñaladas en diversas partes de su cuerpo. Era el 20 de enero de 2007 y el cadáver tenía una data de muerte de al menos 48 horas.

Detectives de la Brigada de Homicidio habían llegado al domicilio de Quilicura tras el llamado de familiares de la víctima, Christopher Palominos. Ellos les dijeron que el principal sospechoso del homicidio era Manuel Osvaldo Díaz Albornoz, pareja del joven que al momento de perder la vida estudiaba para convertirse en chef.

Los policías comenzaron ese día una investigación para dar con el paradero de Osvaldo. Una larga búsqueda que tuvo resultados positivos 11 años más tarde, gracias a la intervención de un denominado “ángel” argentino.

Furia

Ramón Díaz (41) vivía solo en Mendoza, Argentina. Estaba soltero cuando, en febrero de 2008, conoció a un chileno que recién había llegado a esa ciudad. Comenzaron a salir y al poco tiempo formalizaron el romance. “La relación con Manuel Díaz era normal, salvo porque a veces yo le preguntaba por qué estaba de ilegal y él me decía que se había peleado con un grupo de neonazis a la salida de un boliche y que le juraron que si lo encontraban lo iban a matar», contó.

Estuvieron juntos hasta 2010, cuando Ramón decidió terminar la relación. Esto enfureció al chileno, quien golpeó, amarró e intentó asfixiar a su ex. “Logré tomar el lazo y tirarlo por una ventana del baño. Luego regresé y estaba con un cuchillo en la mano. Ahí decidí encerrarme por un par de horas en el baño. Cuando la situación bajó, salí, me lanzó a un colchón y me dijo que durmiera. Obviamente no dormí nada”, contó a La Cuarta.

Pese a que rompieron la relación, ambos se veían siempre, porque trabajaban en negocios que quedaban cerca. “A veces pasaba y me amenazaba. Luego comenzó a saludarme, pero yo no quería nada. Pasaron seis años antes de que habláramos otra vez. De hecho, ambos teníamos pareja”, añadió.

No obstante, un día en 2017, decidió googlear a su ex pareja y se dio cuenta de que existía una orden de captura internacional en su contra por el crimen de Palominos. “Se me vino el mundo abajo. No sabía qué hacer y lloraba todo el día, porque no quería meterme en problemas. Me imaginaba que en cualquier momento entraría a mi casa y me podría matar. Recién me había dado cuenta de que él era un prófugo”.

Pasaron dos meses y Ramón tomó fuerzas. Decidió entregarlo a la justicia. “Lo encaré y le dije que yo estaba agradecido de que no me había hecho lo mismo que a Christopher. Esto lo alteró y se puso a llorar… Le dije que todo estaba bien y, como no quería que escapara, logré convencerlo de que yo estaba a su lado, y que no saliera del país, que yo lo cuidaría: fui investigador, psicólogo y actor, porque lo convencí de que lo seguía amando. A su vez, comencé a juntar información y en enero de 2018 viajé a Santiago para declarar a la PDI”.

Sentencia

El inspector de la BH, Pablo Delgado, participó activamente en la investigación. “Pudimos establecer que en ese momento estaba en la casa de una tía materna, en San Juan. Ahí, en marzo de 2018, fue detenido y extraditado a Chile”, explicó.

Tras un largo juicio, el martes pasado la justicia lo declaró culpable de crimen de Palominos. “No nos devuelve a Cristopher, pero estamos felices con la sentencia”, dijo Evelyn Labra Palominos, su prima.

Añadió que “estamos muy agradecidos de todo lo que hizo Ramón. Realmente él fue un ángel que Dios nos puso en el camino. Gracias a él, el asesino pagará por lo que hizo”.

«Hace más de 10 años que lo buscaban en Chile, hace esa cantidad que la familia de las víctimas esperaban justicia. Y feliz de que al fin la tengan”, finalizó Ramón.

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