El samurái de Colo Colo

El japonés Shinya Hatano (42) se formó como entrenador en Chile y ahora está cargo de la sub 11 del Albo, donde sus pupilos lo conocen como “Profe Nakata”.


El 19 de enero de 1996 el presidente de Universidad Católica anunciaba la partida de Alberto Acosta y Néstor Gorosito, quienes emigraban al Yokohama Marinos, de la liga japonesa, en una operación que se cerró por siete millones de dólares. Terminaba la aventura de la “dupla de oro” trasandina y partía una larga tristeza de la fanaticada cruzada.

Los pibes no tardaron en brillar en el equipo de la ciudad ubicada a 80 kilómetros de Tokio. El estadio se llenaba cada fin de semana y uno de los hinchas más entusiastas era Shinya Hatano, un joven de 19 años que alternaba sus estudios de Geología con el fútbol: había jugado en divisiones inferiores del profesionalismo y seguía practicando en ligas de su país.

“Verlos jugar a ellos era un espectáculo. Sabía que eran argentinos y que provenían de Chile. Me empezó a encantar en fútbol sudamericano”, contó Hatano, quien admite que la serie animada japonesa “Súper Campeones” ayudó en su fanatismo por la pelotita.

“ Ya sabía que no iba a ser un jugador profesional, así que comencé a pensar en entrenar”, añadió. ¿ Y dónde? Soñaba con Brasil o Argentina; era lo ideal. Pero en su camino apareció un judoka chileno que participaba en un campeonato en Japón, que lo animó a viajar a nuestro país a probar suerte.

Y así lo hizo.  Se tituló, tomó clases particulares de español y, con el diccionario bajo el brazo, llegó en 2000 a Chile para formarse como entrenador en el Instituto Nacional del Fútbol. Y paralelamente estudió Educación Física en la Universidad Pedro de Valdivia. Todo un guerrero: un samurái que no claudica en su lucha.

“El idioma era muy complicado. Fue difícil adaptarme. Tuve que contratar un profesor en Chile porque me costaba en las clases”, contó en el departamento que habita hace más de 15 años en Las Condes.

Gritos

Cuando obtuvo su diploma de DT, un amigo con el que juega en ligas lo recomendó en Colo Colo. Tuvo la oportunidad y no decepcionó. Lleva más de 10 años en las escuelas y ahora está a cargo de la sub 11, donde los niños que forma lo conocen como el “Profe Nakata”, en honor a Hidetoshi Nakata, ídolo del fútbol samurái. “La diferencia es que soy defensa”, aclara el hincha acérrimo de Arturo Vidal.

– Defínase como entrenador.

– Soy gritón. Grito mucho para ordenar los equipos, pero siempre con respeto con los niños. Y soy muy detallista y profesional. Me gusta el orden. – ¿Ve a futuras estrellas mundiales entre sus pupilos? – Claro que hay niños con mucho talento. Podrían ser estrellas si las familias los apoyan, porque eso es lo que más cuesta.

– ¿Le gustaría entrenar a equipos adultos?

– Sí, podría ser. Quizás entrenar a la sub 18. Pero me gusta formar a los niños. Enseñarles desde pequeños a entrenar y ser profesionales.

– ¿ Y le entienden todo cuándo los entrena?

– (Ríe). Sí, supongo que todo. Por eso grito mucho.

– Me imagino que es hincha de…

– ¡Soy muy colocolino! Veo todos los partidos y he ido al estadio solo. Incluso viajé a Brasil a ver el partido contra Corinthians el 2018, cuando clasificó a cuartos de final de La Libertadores.

– Conocía a Colo Colo antes de llegar a Chile.

– Sí, lo vi en 1991 por la tele cuando jugó en Japón contra Estrella Roja. Nunca me olvidaré de Jaime Pizarro…

– Puro fútbol usted… ¿Le queda tiempo para pololear?

– Ahora estoy soltero… Me patearon y… bueno, son cosas que pasan. Soy hijo único y estoy acostumbrado a estar solo.

– ¿Y qué hace con sus amigos chilenos aparte de ver partidos?

– Nos juntamos a conversar, a jugar en ligas… La verdad es que salgo poco. No tomo ni fumo. Soy sano. De hecho, unos amigos dejaron unas botellas hace mucho acá (una de pisco y otra de whisky) y no me las he tomado.

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