Falta de pilotos pone en jaque a la industria

El sostenido crecimiento del sector aéreo ha desnudado la escasez de profesionales, aunque la carrera de piloto comercial es una de las que más renta en Chile.


La irrupción de las líneas aéreas de bajo precio (low cost), la consecuente disminución de precios en las aerolíneas tradicionales y la constante creación de nuevas rutas aéreas, han derivado en un importante incremento en las personas que optan por viajar en avión.

Según cifras de la Junta de Aeronáutica Civil (JAC), sólo en enero de 2018 hubo 2 millones 380 mil pasajeros en vuelos nacionales e internacionales, 660 mil más que los que volaron en el mismo mes de 2015. Y, seguramente, tales números subirán aún más cuando se produzca la anunciada reducción del valor de las tasas de embarque.

Sin embargo, este escenario “ideal” para el mercado aeronaútico ha dejado al desnudo un problema que, según proyectan expertos, irá en aumento en los próximos años: la escasez de pilotos para hacer frente a esta creciente demanda.

Según Garrete Malone, director de Operaciones de Sky, existe, además, otro factor que afecta al mercado nacional: “La migración de capitanes chilenos a aerolíneas como las asiáticas, que ofrecen buenas remuneraciones”. Esto, sumado al crecimiento de la industria local, “está generando la necesidad de contratar una cantidad de pilotos extranjeros, principalmente capitanes, para poder responder a la demanda”.

Según datos de la Dirección General de Aeronaútica Civil (DGAC), hasta agosto la industria nacional contaba con 826 pilotos chilenos de línea aérea, versus 868 extranjeros que habían convalidado su licencia para operar en Chile. Los países con mayor presencia son Perú, con 291 pilotos, Brasil, con 270, y Colombia, con 154.
Álvaro Márquez, subgerente de Selección Pilotos de LATAM, explica que durante 2018, en la aerolínea “la demanda aumentó a 120 pilotos, en Chile, y hasta el 2020 se estima que el ingreso será cerca de 100 pilotos anuales, tanto a nivel nacional como en Perú y Brasil”.

Proyecciones

Ante estas cifras, el escenario se torna complejo, considerando que la DGAC entregó sólo 123 licencias nuevas de piloto en 2017, la cifra más baja en los últimos seis años.

Para Jorge Terrise, director de la escuela de pilotos comerciales Golden Eagle, “en los próximos 5 años la industria nacional requerirá contratar cerca de 250 pilotos por año, mientras que el año pasado, y en los cuatro años previos, se contrató, en promedio, 60 personas anuales”.

Agrega que, ante el alza de la demanda, la industria debe transparentar su alta necesidad de pilotos nuevos para atraer a potenciales interesados, ya que estudiar para ser piloto no es barato (en Golden Eagle el curso de dos años cuesta $50 mil dólares, es decir más de $34 millones.

“Cuando tu vas a incurrir en un gasto tan alto quieres un grado de seguridad. Si uno supiera que al cabo de dos años tienes posibilidades ciertas de ser considerado para insertarte laboralmente, habría mucha más gente interesada”, señala.

Otra institución que ofrece la carrera es la Universidad Técnica Federico Santa María, con dos años y medio de duración y un costo cercano a los $33 millones.

Osvaldo Bahamondes, jefe de Capacitación de la Academia de Ciencias Aeronáuticas de la USM, explica por qué vale la pena: “Muchos creen que para ser piloto comercial hay que estar primero en la Fuerza Aérea o piensan que es una carrera muy difícil, lo que no es así. Además, es una de las carreras que más renta. Cuando una línea aérea contrata a un recién egresado, gana cerca de $1.300.000, al llegar al cuarto año, gana cerca de $3.500.000 y en el séptimo, si llega a capitán, más de $5.000.000. Es una buena inversión”.

¿Qué se estudia?

Los cursos de piloto comercial que se imparten en escuelas especializadas como Golden Eagle, Aeromet y la Academia de Ciencias Aeronáuticas de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), entre otras, mezclan clases teóricas con instrucción en simuladores y vuelos de práctica

Por ejemplo, en la academia de la USM el curso, de dos años y medio de duración, se divide en 1.094 horas de clases teóricas, 142 horas de vuelo en avión Cessna 172 SP, 22 horas en entrenador sintético de vuelo Red Bird y 44 horas en entrenador sintético de vuelo Airbus A-320, uno de los modelos de aviones de pasajeros más utilizados por las aerolíneas locales.

En las salas de clases, los aspirantes deben estudiar materias como Aerodinámica, Meteorología, Fisiología y Reglamentación, que incluye las normas nacionales e internacionales que deben conocer antes de subirse a un avión. Además, se les enseña a conocer y manejar los instrumentos para navegar, cómo preparar un vuelo, qué elementos afectan el desempeño del avión, cómo comunicarse con los controladores aéreo y las reacciones del cuerpo al volar, entre otras cosas.

También deben conocer sobre los aparatos y partes que conforman el avión y su mecánica, aprender sobre motores y los sistemas, además de conocimientos prácticos para, por ejemplo, mantener el peso de un avión balanceado, considerando todas las fuerzas que afectan al vehículo durante el vuelo.

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