Japón

“Japón” sobrevive en plena zona cero

Patricia Vidal y Masamoto Sotome fundaron hace más de 40 años el primer restorán de comida nipona en Chile. Un clásico que da la pelea como ninja para no morir con la crisis social.


Patricia Vidal Benavides (62) nació y se crío en Estación Central. Sus papás son más chilenos que el charquicán, pero ella tiene claros rasgos orientales, “Una se mimetiza con el tiempo”, explica. ¿Y con quién? Está casada hace más de 35 años con Masamoto Sotome (73), un japonés trotamundo que echó raíces en Chile para delitarnos con los sabores del Sol Naciente.

“Él empezó cocinando para la Sociedad Japonesa y la Cámara chileno de Comercio de su país. Había estudiado cocina en Japón y, en 1978, decidió abrir un restorán para seguir atendiendo sólo a sus compatriotas, porque pensaba que la comida era muy extraña para los chilenos”, relata Patricia, quien tiene un dos hijos (uno en común con Masamoto) y dos nietas.

El chef llegó hasta una cantina criolla que funcionaba en calle Barón Pierre de Coubertin 39 (ex Marcoleta), a 100 metros de Plaza Italia, y lo convirtió en el primer restorán de comida típica japonesa. Un local donde invitan a comer descalzos en sus tatamis y que por el estallido social, ya no cuenta con letreros exteriores que indicaban su nombre: “Japón”.

“En ese tiempo yo me vine a trabajar con él en la admistración del restorán. Sólo éramos amigos. Depués de mucho tiempo empezamos a pololear. Y luego de 5 años nos casamos en Chile y luego en Japón”, cuenta Patricia.

– ¿ Y qué le gustó de Masamoto? Su personalidad. Es muy caballero y serio, además de trabajador y metódico. Es muy japonés para sus cosas.

Al restorán le fue y, gracias al boca a boca, comenzaron a llegar chilenos. “Lo más divertido es que al principio nos pedían comida china. Todos nos pedían wantán, arroz chaufán o arrollados primaveras. Pensaban que era lo mismo”.

Pero la diferencia culinaria es mucha. En “Japón” destacan los pescados frescos, que se pueden apreciar en diversos cortes de Sashimi, principalmente de atún y salmón. Y también los Nigeri (sobre base de arroz), preparados con anguila, erizo, centollas, pulpo y otras delicias.

– ¿Y los sushis son parecidos a los occidentalizados? Hay diferencias. Visualmente es lo mismo, pero, por ejemplo, no usamos queso crema. A los japoneses les da lipiria cuando ven queso crema en los sushis. La palta tampoco la usan en Japón, porque es muy cara”, cuenta Patricia, cuyo hijo, Yukiyo, está cargo de la cocina del restorán. “Él se crió y vivió cuando niño con sus abuelos en Japón. Habla mejor japonés que español”, aclara.

Daño

Patricia añade que el restorán ha pasado por muchas crisis, como la asiática a fines de los 90, pero que jamás se habían visto tan afectados. “Cuando empezó el estallido social estábamos viento en popa. Íbamos a tener tres meses de gloria con la COP25 y la APEC. Ya teníamos muchas reservas, pero todo se fue a pique”.

– ¿Qué medidas tomaron en plena zona cero?

– Al principio cerramos totalmente y ahora, con temor, trabajamos mediodía. Incluso tuvimos que despedir mucha gente. Tenía 30 personas y ahora tenemos 15 trabajadores. Lo bueno es que algunos se fueron a restorán que tenemos en Vitacura”.

– ¿Y qué piensa de la mayoría que se manifiesta pacíficamente?

– Todos entendemos las manifestaciones. Estamos de acuerdo con lo que pide la gente, pero el daño

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