La batalla por el nuevo CAE

Hace dos meses que el Sistema de Financiamiento Solidario se discute en la Comisión de Educación del Senado, sin avances.


Entrampado, así está el proyecto de ley que dejará atrás el Crédito con Aval del Estado. En este debate, el Frente Amplio tiene mucho que perder, se juega las cartas, ya que la eliminación del CAE es una de sus banderas. Acá, el senador Juan Ignacio Latorre, explica la postura del FA, señalando los puntos críticos de la propuesta del gobierno.

No va al corazón del problema

La propuesta del Ejecutivo continúa con la lógica del endeudamiento estudiantil por sobre el financiamiento solidario. Entiende la educación como un bien de consumo por el cual el/la estudiante debe endeudarse por grandes cantidades.

Los endeudados

Los actuales deudores del CAE tienen sólo la posibilidad de traer su crédito al nuevo sistema pagando un costo de transferencia de la deuda de hasta 5 UTM ($240.000 aprox.), esto es, generar una nueva deuda.

Aún así, el sistema no ofrece beneficios para quienes no puedan pagar y sólo en casos en que se acredite un ingreso menor al mínimo, se suspenden las cuotas, alargando el tiempo de deuda para el/la estudiante.

Calidad de la educación

A diferencia de la actual gratuidad, este nuevo crédito no exige más requisitos de calidad a las Instituciones de Educación Superior (IES) que se adscriben a él, e inclusive, les entrega más plata, manteniendo así uno de los principales problemas de la educación en Chile: una educación desregulada y sin exigencias de mayor calidad.

No elimina a la banca del todo

Como este nuevo crédito no cubre todo el arancel, los estudiantes tendrán que buscar otras fuentes de financiamiento, como los bancos o a la misma universidad para que les den un crédito para cubrir la diferencia. Así, un estudiante puede terminar  con dos o más prestamos para poder financiar sus estudios.

Aranceles

La falta de regulación permite que las instituciones establezcan los valores que quieran, lo que ha llevado a que estudiar en Chile sea más caro que en la mayoría de los países de la OCDE; este crédito perpetúa el sistema. La brecha entre el arancel real y lo cubierto por el Estado lo tendrán que seguir cubriendo los estudiantes.

Compite con la gratuidad

Hoy las instituciones privadas adscriben voluntariamente a la gratuidad. El proyecto establece mayores aportes monetarios a las casas de estudio que participen del nuevo sistema -no se exigen más requisitos de calidad y se mantiene la libertad de establecer los aranceles y subsidio fiscal-, lo que hace más conveniente para las instituciones salirse de la gratuidad y adscribir sólo al nuevo crédito.

Falta de solidaridad

A diferencia de lo que ocurre con el CAE, los estudiantes del 10º decil, es decir las familias con mayores ingresos (más de $611.000 por persona) no podrán optar al nuevo crédito, lo que obligará a estos estudiantes a conseguir créditos, ya que hay aranceles que sobrepasan los $500 mil.

Puntos críticos

  • Establece un plazo máximo de deuda de 15 años, pero puede convertirse en 20 años.
  • Existe un tramo exento de pago, pero sólo se suspenden las cuotas, lo que implica prolongar los años de deuda.
  • Elimina la banca, pero el financiamiento no cubre el arancel real, lo que hará que se busque el financiamiento por fuera (bancos, casas comerciales o la misma institución en la que se estudia).

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