Los guías de los buses de la Ruta 5 Sur

Un accidente cerca de Pelequén dejó a tres personas fallecidas. Dos de ellas eran parte del gremio de los buses, y por eso sus compañeros le rinden tributo a un costado de la carretera y les piden llegar a destino sin novedades.


Sábado 11 de noviembre de 2018, kilómetro 123 de la Ruta 5 Sur. Un bus detenido al lado del camino intenta arreglar un desperfecto mecánico. A su lado, decenas de autos pasan a toda velocidad por el lugar, pero desde lejos otro interprovincial no advierte la presencia del gigante de fierro estacionado.

A toda velocidad el micro impactó de lleno el otro carrozado por detrás, provocando la tragedia. Después del estruendo los testigos dicen que hubo un silencio que pareció eterno antes de que los gritos se desataran por toda la pista.

El móvil que chocó al bus parado quedó destrozado en toda su parte delantera. Más de 30 personas resultaron heridas, mientras otros tres lamentablemente perdieron la vida en el sitio.

Una pasajera, el auxiliar y el chofer del bus siniestrado fallecieron en el lugar. La investigación no daba crédito a cómo el conductor no pudo percatarse del coche estático al lado de la ruta, pero desde ese momento, el kilómetro 123 no fue igual para nadie.

Los funerales de los fallecidos fueron multitudinarios en las diferentes comunas donde se realizaron, pero como una especie de homenaje y ayuda en la ruta, diferentes choferes de buses comenzaron a parar en el punto de la tragedia.

TRIBUTOS

Con el pasar de los días sus compañeros aprovecharon una reja metálica para rendirle tributo a los suyos. Carteles de buses a Concepción, Loncoche, Cartagena, Santiago y otra decenas de ciudades adornan las animitas del lugar, donde sagradamente varios paran para pedir tener un buen viaje hacia el destino final.

“Las personas que murieron acá eran excelentes compañeros, dejaron un recuerdo muy grande, nosotros siempre intentamos parar en el 123 en casi todos nuestros viajes, para que nos guíen y protejan. No pedimos milagros, sólo que sean una ayuda en la ruta”, cuenta Luis Martínez, auxiliar de una línea de buses que viaja a Linares.

El registro se repite, ya que “uno nunca sabe si llegará a la siguiente ciudad. Siempre que hay un accidente todos nos asustamos, pero así es esta pega, nunca está demás tener unos ángeles que nos puedan guiar”, agrega Marcelo Torres, quien ha dejado hasta una corbata en el sitio como ofrenda por la ayuda entregada.

Historia reciente, pero que para los auxiliares y choferes de buses tiene un significado especial, porque saben que no van solos por la ruta.

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