Cuando la pelota se detiene, pero la vida continúa…

Al retirarse, los futbolistas son considerados veteranos. Muchos emprenden con negocios, pero pueden terminar perdiéndolo todo. Para prepararlos mejor para el futuro, el Sifup decidió impartir cursos de educación financiera y proyectos en casas de estudio.


Entrenar, concentrar y jugar el fin de semana es la rutina sagrada que tiene un futbolista. Terminar con esta costumbre, al retirarse, puede puede ser algo traumático para un jugador. Sobre todo porque, de un día para otro, eres considerado un veterano sin pasar los 40 años.

“Es la parte más difícil que enfrentan los futbolistas. No es una decisión fácil, pero uno siempre tiene que estar preparado para lo que viene”, afirmó Waldo Ponce (35), quien colgó los botines a los 34 años, en 2017, tras defender a la Universidad de Concepción.

El ex presidente del Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup), Carlos Soto, planteó que “el futbolista viene jugando desde los 10 años, entonces tiene cero currículum vitae a los 30. Conocí a algunos futbolistas que hicieron negocios y que perdieron la plata, porque no estaban preparados para enfrentar una decisión o un camino diferente al acostumbrado”.

Agregó que “la gran mayoría debe empezar de cero. Algunos siguen en el ámbito deportivo, pero otros emprenden”.

Justamente, para evitar perder todo el dinero ganado en el fútbol es que el Sifup, liderado por Gamadiel García, decidió impartir cursos de “Educación Financiera” y “Formulación y Evaluación de Proyectos”, a través de convenios con casas de estudio.

El fin de estos programas, que comenzaron el año pasado, es entregar mejores herramientas a los jugadores de cara al futuro.

De este último curso se titularon 20 futbolistas. Entre ellos, estaban Mark González, Sebastián Rocco, Francisco Prieto e Ismael Fuentes.

Planificación

Tras tomar la decisión de retirarse, el enfrentar una nueva vida se vuelve un verdadero desafío para el jugador. Enrique Aguayo, de la Sociedad Chilena de la Psicología del Deporte, aseguró que “un futbolista es un personaje público y eso le facilita muchas cosas. El tema es si está preparado para cuando ya no esté jugando”.

Para Rodrigo Goldberg, ex delantero de la Universidad de Chile, quien dejó la actividad el 2006, lo más importante es saber, de antemano, en qué gastar las lucas que dejó la pelotita.

“Si lo tienes planificado no te debería afectar, pero si no, es terrible. Si no tienes invertidas tus lucas, debes buscar qué vas a hacer”, confesó.

“Polaco”, quien hoy se dedica a las comunicaciones, contó cuáles eran sus sueños al colgar los botines: “Tenía expectativas de trabajar como comentarista. Me retiré en junio y en septiembre me llamó el CDF. Me llegó en buen momento”.

Pablo Contreras, ex defensa de la selección nacional, contó que decidió seguir por el lado administrativo. “Me fui a estudiar a España dirección deportiva. Es algo que me llama la atención”.

Otro caso de éxito es el de Waldo Ponce, quien preparó con tiempo su retiro. “Siempre fui una persona ordenada y pude invertir lo que generé con el fútbol”. Es así como el otrora defensa ahora tiene su propia marca de zapatillas llamada Ar3a.

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