Fue la quinta soldadora del país y hoy tiene su propia constructora

Lilian Rabanal Rojas la vio fea en su momento, aquejada por una fuerte enfermedad. Pero asegura que gracias Dios y a sus hijos pudo salir adelante en el mundo de la construcción. Hoy construye viviendas junto a su equipo de cinco personas.


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Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en la actualidad existen 44.980 mujeres trabajando en el rubro de la construcción, lo que ha significado un importante desarrollo en este ámbito durante las últimas décadas. Sin embargo, hace 25 años era muy poco común encontrar alguna mujer trabajadora del rubro.

Lilian Rabanal Rojas (48) fue una de las primeras en ponerse el overol. Sin ir más lejos, fue la quinta mujer soldadora en calificarse en nuestro país. Desde ese entonces ha crecido y hoy es una profesional de tomo y lomo, instalando su propia empresa contratista dedicada a estructuras y montajes, teniendo en su cargo a cuatro trabajadores.

“Mi primer trabajo fue un balcón que hice en el mismo liceo en el que estudié. Justo había quedado sin trabajo, y, por cosas del destino, llegué ahí. El guardia del recinto me dijo que mi marido viniera a buscar pega, que había una constructora aquí, pero me puse firme y le dije que era yo la maestra. Cuento corto: estuve casi 10 años trabajando ahí”, relata Lilian, quien es hoy capaz de realizar la construcción completa de una vivienda.

Esta mujer maestra es soltera y madre de tres hijos, a quienes ha podido dar el sustento diario gracias a su trabajo en construcción, rubro que disfruta principalmente por su trato con los colegas. “Lo que más me gusta de trabajar en la construcción es el ambiente que se genera. Además de la buena onda, ves el esfuerzo que hay en cada persona, desde el jornal hacia arriba, y es admirable porque todos se sacan la mugre trabajando”, señala.

Su período más difícil

El relato de Lilian Rabanal es una historia de superación y éxito. Sin embargo, toda narración de triunfo tiene sus períodos complicados. En el caso de esta maestra, cayó en una potente fibromialgia que la dejó cerca de tres años en cama y casi sin poder moverse.

“Fueron tremendos esos años, estuve con miedo a que me quitaran la casa, tenía deudas por todos lados. Pero, gracias a Dios, pude salir adelante. No sé cómo lo hice, pero de repente tuve que caminar, me paré y empezaron las pegas, y de a poquito volví”, cuenta.

“Mis hijos y mis animalitos son mi principal fortaleza. Ellos son el motor de todos los días para poder levantarme temprano a trabajar”, agrega.

Al finalizar, la maestra dio a conocer uno sus más grandes metas, que asegura aún está a tiempo de cumplir.

“Uno de mis sueños es tener una constructora hecha solo por mujeres. Sería un hito en Chile lograr el primer edificio construido únicamente por mujeres. También me gustaría tener una maestranza solo con mujeres”, sentencia.

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