Maestra es la matriarca de una familia ligada a la construcción

Autor: LaCuarta.com

Elba Leiva partió haciendo aseo en una obra, y poco a poco fue aprendiendo las técnicas de sus compañeros. Dos de sus hijos siguieron sus pasos y hoy estudian y se dedican a labores del rubro.


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Oriunda de San Bernardo, Elba Leiva (48) siempre coqueteó con el deseo de trabajar en la construcción, específicamente como pintora. Sin embargo, las circunstancias de la vida la hicieron darse la vuelta larga, pasando por el aseo de una obra y ahí aprendiendo, de a poco, las técnicas del rubro.
 
“Llegué hace como diez años a trabajar en aseo. No se veían muchas mujeres en la construcción, pero yo siempre busqué otras cosas, entonces empecé a juntarme con los maestros, quienes de a poco me enseñaron las labores de la construcción cuando habían ratos libres”, relata la mujer.
 
Y cómo dicen que el destino es uno solo, Elba fue creciendo y creciendo, hasta incluso convertirse en capataz en su minuto, estando a cargo de muchos maestros. Incluso conoció a su pareja dentro de las faenas, con quien ya lleva una larga relación.
Eso sí, la irrupción de la pandemia provocó una reinvención de parte de ambos, independizándose y, actualmente, ambos trabajando mano a mano. “El año pasado, cuando empezó la pandemia, pararon la construcción y salimos con mi pareja de la obra. Estuvimos como dos meses en casa y empezamos a trabajar afuera”, comenta Leiva.

Una familia ligada a la construcción

Elba Leiva trabaja actualmente en una obra menor junto a su pareja en Chicureo. Las labores junto a él no han estado exentas de complicaciones, pero con cariño, y sobre todo dejando los problemas en el trabajo, han podido sobreponerse.

“Cuando estuvimos trabajando en pareja hace años atrás, tuvimos muchos problemas. Trabajábamos juntos, nos íbamos juntos y pasábamos la mayor parte del día juntos. Pero de a poco empezamos a complementarnos y a darnos cuenta que no podíamos mezclar el trabajo con la casa”, cuenta.

Por si fuera poco, la mujer maestra tiene tres hijos, y los dos mayores estudiaron carreras ligadas al mundo de la construcción. “El mayor estudia electricidad, mientras que la del medio es prevencionista de riesgos, y trabaja dentro de las obras”, indica.

Para terminar, la esforzada trabajadora aconseja a aquellas indecisas mujeres con alma de maestra, que estudien, se capaciten y se dediquen al rubro de la construcción, el que cada vez tiene más féminas en sus labores.

“Es un trabajo duro, pero es una pega bonita. Incluso es mejor pagado que otros empleos. Por ejemplo, ahora gano alrededor del doble de lo que ganaba cuando hacía aseo en las obras”, cierra.

 

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