Niña logró ser más astuta que su secuestrador usando una «palabra clave»

Autor: LaCuarta.com

La inteligente estrategia de una niña de 10 años en Arizona evitó su secuestro. Ojo, padres: aprende cómo enseñársela a tus hijos para evitar desgracias.


Un artimaña que pudo acabar de la peor forma fue la que intentó usar un secuestrador en el estado de Arizona, Estados Unidos. Pero su víctima elegida consiguió ser más astuta que él. Y se trata de una niña de tan solo 10 años.

Todo esto gracias a la estrategia de “la palabra clave”.

La menor caminaba junto a un amigo la tarde del miércoles, cerca de un parque en San Tan Valley, cuando una persona que conducía una camioneta se les acercó para ganarse la confianza y con intenciones de llevársela.

El hombre le dijo a la niña que su hermano había tenido un grave accidente de auto y que ella debía acompañarlo. Un engaño común en este tipo de casos.

Inteligente

El potencial secuestrador no contaba con que la niña le pediría una «palabra clave». Una especie de contraseña familiar que sus padres le habían proporcionado en caso de que algo así pasara.

El individuo, al no saber la respuesta, huyó del lugar en el mismo vehículo del que se había bajado y la pequeña evitó así su secuestro.

Brenda James, la madre de la nena, indicó que su hija le había llamado llorando para contarle que un hombre había intentado llevársela. La mujer explicó a los medios que había escuchado el uso de esa técnica apenas unas semanas antes en la televisión y decidió aplicarla. 

Cómo aplicar esta técnica

Uno de los anzuelos que los secuestradores de niños suelen utilizar es decirle a los menores que sus padres le han pedido que lo recojan del colegio o que han tenido un accidente, pero que él los llevará al hospital. Para evitar esto debes:

  • Concientizar al niño/a que no se vaya con nadie que no conozca ni tampoco con conocidos (amigos de la familia, primos, tíos) si tú no le has avisado antes.
  • Pacta con él que habrá un palabra secreta que sólo tú y él conocerán y que nunca se le revelará a nadie.
    Inventa una palabra o utiliza una clave para que el adulto que llegue por él o ella siempre la diga como contraseña.
  • La palabra deberá cambiarse cada vez que se utilice y el niño no debe decírsela a nadie nunca. Si es muy pequeño, dile que es una especie de «juego familiar».

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