Nubes, rayos y tornados: cómo los incendios de Estados Unidos están «cambiando el clima»

Autor: La Cuarta

El siniestro en Bootleg, al sur de Oregón, ha consumido cientos de hectáreas, generando sus propias y extremas condiciones meteorológicas.


El incendio Bootleg, en el sur de Oregón, ya ha consumido un espacio más grande que la ciudad de Los Ángeles, California, en Estados Unidos. Al menos dos mil personas ha debido abandonar su casa y decenas de personas han visto sus hogares incendiados.

Y este es solo uno de los 80 siniestros que están arreciando en el país norteamericano.

Algunos de los incendios han alcanzado proporciones tan monumentales, que incluso pueden cambiar el clima de su entorno, generando fenómenos como tornados de fuego y nubes ardientes, según consignó The Guardian.

Recientemente, hasta Nueva York, ciudad ubicada a casi cinco mil kilómetros del fuego, enfrenta un pésimo escenario en su aire, haciendo que los funcionarios estatales le pidan a los neoyorkinos que tengan asma, o algún problema de salud, que eviten exponerse al aire libre.

Nubes de humo

Arriba del fuego, las nubes pueden crear corrientes de humo llamadas pirocúmulos, las cuales se suelen ver como tormentas gigantes, de colores opacos, que se ubican sobre una enorme columna de humo sobre el incendio forestal… o encima de una erupción volcánica.

Según el citado medio, durante las últimas dos semanas, los investigadores han observado columnas de tipo pirocumulonimbus generadas por los enormes incendios en el norte de Estados Unidos y al sur de Canadá, en Alberta, Montana y Oregón.

Estas ardientes nubes pueden inyectar enormes cantidades de humo en la parte superior de la atmósfera, generando  rayos, e incluso granizo… pero prácticamente nada de lluvia.

De hecho, la semana pasada, el incendio Bootleg empezó a producir rayos, según el Servicio Meteorológico Nacional.

Cuando se forman por encima de los incendios, los pirocúmulos pueden hacer que el fuego avance aún más rápido. Y lo que es más complejo aún, es que pueden generar rayos, los cuales son potenciales focos «chispas» para nuevos focos.

En el incendio Dixie de California, durante la última semana, el Servicio Meteorológico Nacional registró un total de 31 rayos.

También, aunque es menos común, estos monumentales siniestros pueden generar lluvias.

Tornados

Además de los rayos, el fuego también pueden crear tornados, vórtices giratorios de gases, humo y fuego.

Eso sí, «son raros, porque se necesita mucha flotabilidad debido al calentamiento del aire por los gases muy calientes que salen del fuego», dijo Loretta Mickley , investigadora en interacciones entre química y clima en la Escuela de Ingeniería John A Paulson de Harvard y Ciencias Aplicadas, a la Harvard Gazette.

En 2018, en un incendio en California, se registró un tornado de fuego que alcanzó vientos de 225 kilómetros por hora.

Ahora, todas estas condiciones solo complican más las labores para apagar los siniestros, impidiendo que los aviones a cargo de la emergencia puedan volar.

Además, a causa de las altas temperaturas que ha experimentado esta región de Norteamérica en verano, los combustibles naturales —como la maleza y la hojarasca— están más secos que en temporadas pasadas.

Así, las condiciones se vuelve aún más graves.

El incendio «genera tanta energía y calor extremo que está cambiando el clima». Marcus Kauffman, vocero del departamento forestal estatal, declaró a The New York Times: «Normalmente, el clima predice lo que hará el fuego; en este caso, el fuego está prediciendo lo que hará el clima».

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