Le cambiaron el nombre en pleno cacheteo: quedó cachúo

Me estoy cayendo de la pena. El otro día estaba haciendo el amor con mi señora y en un momento me dijo “qué rico, Luis’’, y yo me llamo Miguel, doctor.


Doctor Cariño:

Me estoy cayendo de la pena. El otro día estaba haciendo el amor con mi señora y en un momento me dijo “qué rico, Luis’’, y yo me llamo Miguel, doctor.

En ese minuto paramos inmediatamente y le pregunté por qué me nombró a otro hombre. Me dijo que se le salió, argumentándome que estaba viendo la serie de Luis Miguel. Le conté a un amigo y me respondió que no había querido decirme, pero que mucha gente había visto a mi mujer con el Lucho, el hombre que vende artículos electrónicos a domicilio y pasa en las semanas cobrando por las casas.

No sé qué hacer.

Miguel

Don Luis, perdón, Don Miguel:

Es sólo una broma. Mire, por lo que cacho, es lo más probable que le estén poniendo los cuernos de una manera muy singular, porque a Luis Miguel se le dice Luis Miguel y no “Luis’’ a secas. Por lo tanto, la chiva es muy mala.

Y a eso le debe sumar las palabras de su amigo sobre la gente que vio al “semanero’’ con su esposa románticamente. Si se lo contó es porque debe ser así. Es lamentable que le diga la dura, pero mejor hable con su esposa y que de una vez por todas le cuente la santa verdad. Es lo que se merece usted. Mínimo.

Y de ahí vea qué hacer: o la recupera conquistándola o se echa el pollo.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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