Se casó con novio virgen y quiere ir al Sernac por maní

No quiero quedar como una ninfómona o una cosa peor, pero tengo un pequeño gran problema. Resulta que me casé con mi hombre “10”: nórdico, musculoso y macho digno de póster de martes femenino.


Doctor Cariño:

No quiero quedar como una ninfómona o una cosa peor, que no me atrevo a escribir, pero tengo un pequeño gran problema. Resulta que me casé con mi hombre “10”: nórdico, musculoso y macho digno de póster de martes femenino.

El único gran “pero” es que le acepté que llegara virgen al matrimonio, por lo que sólo cuando estuvimos ahí cuerpo a cuerpo para consumar el sagrado vínculo me di cuenta que mi vikingo tenía apenas un maní entre sus piernas. No sabe la decepción. Yo que creía que me había comprometido poco menos que un “Thor”, dotado con un martillo bíblico, me encontré con un “Ken” cunetero, que con cueva da cosquillas. En la noche de bodas tuve que fingir y recurrir a las artes manuales, pero no sé cómo seguir. Y es tan lindo.

Ana

Mi ocarina:

Por lo que me doy cuenta, usted es como esa caserita exigente que cuando va a la feria jamás compra una palta sin tocarle hasta el cuesco antes. Por eso, me cuesta creer que después de conocer a semejante “Brad Pitt” no agarrara surtido por ahí, sobre todo cuando sonó Daddy Yankee en la fiesta y ya la veo perreando hasta el suelo.

Lamentablemente, en el amor no hay Sernac que nos defienda. Y usted, si lo ama, tendrá que entrar a calmarse y no ser tan golosa. Como bien dicen por ahí, el tamaño no es lo importante, pues hasta una ocarina suena linda si la saben soplar. Y estoy seguro que usted tiene una maestría en instrumentos de viento, así que sabrá afinar a ese vikingo de espada corta.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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