Debutó a los 34 años y extraña a su príncipe azul del touch and go

No sé qué hacer con mi vida, doctor. A mis 34 años tuve mi primera relación sexual con un desconocido. Fue hace dos domingos en la tarde después de salir a andar en bicicleta.


Doctor Cariño:

No sé qué hacer con mi vida, doctor. A mis 34 años tuve mi primera relación sexual con un desconocido. Fue hace dos domingos en la tarde después de salir a andar en bicicleta. Ahí lo conocí a él.

Se hizo llamar Manuel. De tono extranjero se me acercó a conversar luego de que me viera tomando agua desde una manguera. En una hora no sé cómo me conquistó hasta que llegué a su departamento.

Soy gordita y él comenzó a alabarme por mi hermosura. Ahí caí. Me entregué a sangre de pato. Y pasó lo que tenía que pasar. Fue como un sueño. Nunca había pololeado. Pero después de aquello no supe más de él. El departamento era arrendado por horas, nunca más lo vi. Lo extraño y no sé qué hacer.

Carla

Señorita:

Veo dos cosas acá. Primero, un galán de pacotilla, cuenta cuentos frente a una mujer sin experiencia. Y segundo observo a una fémina que del cielo le cayó la posibilidad de saber lo que es bueno. Al final lo pasó bien, como lo dice usted, y es una mujer madura que sabe lo que estaba haciendo.

Deje el corazón para otro varón. El caballero le hizo un favor, no pasó nada malo aparte de aquella relación sexual. Quizás no debutó con el indicado. Pero también, si nunca había pololeado, fue bueno descubrir lo que muchas mujeres a su edad lo tienen ultra conocido. Mírelo como una experiencia. Y, lo más importante, si es gordita no tiene nada que ver en esta vida. Al contrario, cada vez es menos lo que importa el físico. Suerte mi reina. Y olvide al frescolín. Déjelo como un aprendizaje.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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