El mundo encima

Le escribo para decirle que no me queda ni un peso del pequeño restorán que tengo cerrado.


Doctor Cariño:

Le escribo para decirle que no me queda ni un peso del pequeño restorán que tengo cerrado. Y por eso mi polola me dejó. Me dijo que era penca, que se iba donde un gallo con plata y que no la llamara más. Y eso que eso me lo gritó el lunes. Y eso que el domingo en la noche estábamos haciendo el amor calentitos con una estufa.

Y al día siguiente, cuando me pidió plata para teñirse el pelo, me salió con esa empanada. Y se fue. Ahora quiero puro matarme, mi vida no tiene sentido si no estoy con ella. Y en este encierro las ganas de irme para siempre crecen cada vez más.

SOS.

Franco

Don Franco:

Para serle “Franco’’, si usted está solicitando ayuda e implorando un “SOS’’ es porque claramente no se va a quitar la vida, pues. Eso es de cobarde, de no enfrentar los dramas y desafíos. Acá el tema es re’ fácil. Debe agradecer que esa mujer se haya ido de su lado, porque es una aprovechadora, chupasangre y lo único que buscaba era dejarlo seco. No importa amigo, que se vaya.

Y usted ahora renacerá, se abrirán las grandes puertas de su restorancito y recuperará sus clientes y será una vez más el gran hombre acompañado de otra fémina. Una hembra de verdad, que no se interese en las puras lucas.

Paciencia.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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