Francesita jugó al teléfono con un grupo de amigos enamorados en una disco

Mañungo se enamoró perdidamente de una franchute que conoció en la disco. Lo que no sabía es que la europea tiene los puros ojos de tierna.


Doctor Cariño:

Soy Manuel Digüeña; “Cigüeña”, para los amigos. Tengo 55 añitos bien puestos, gimnasio, buena ropa y buen shampoo. Me separé hace unos meses y después de tanta penuria decidí lanzarme a la vida. Las primeras fueron conquistas pequeñas, como diría mi abuela puros pueblitos.

Pero anoche después de la buena pichanga con mis colegas del Transantiago decidimos probar suerte y mi conquista fue internacional. Ahí estaba ella en la pista cantando con sus ojitos de mar. Era una francesita como pocas. Dejé todo en la pista. Me enamoré perdidamente como un Pepe le Puf. Al despedirnos me pasó su teléfono en un papelito arrugado.

Hoy estoy desesperado por llamarla y repetir la sabrosa jugada, pero cuando me disponía a llamar uno de mis amigos me confesó que la francesita le había dado su teléfono en el baño y mi otro amigo también, en secreto, me confió que la pillina le había dado el teléfono en la barra. La princesa salió bien avispada y está jugando a tres bandos. Qué hago, Doctor Cariño. ¿Me hago el gil y la llamo no más o dejo al descubierto con mis amigos a esta frescolina parisina?

Manuel

Don “Cigüeña”:

Tal como lo dice su apodo, parece que usted todavía cree que el pajarraco de pico largo es el que lleva las guaguas a la vida de la gente. No pues, mi pajarón, hay que estar bien vivito en la vida para que no le pasen gato por liebre.

Mire, a sus 55 años ya debería tenerla bien clarita. Mucho perfume, buen zapato, harto blablá y poco de viveza, mi amigo. ¿Qué pretendía en la disco? ¿Encontrarse con una princesa de ensueño como si se trata de su primer amor?

La francesita movió sus piezas nomás como cualquiera lo habría hecho en el baile. ¿O es de los machistas que cree que las mujeres deben quedarse sentadas? Un vejete como ud y pelando a la mujer con los otros pajarones… Hágase cargo y ahí vea usted dónde le aprieta el zapato.

 

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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