La casa rodante

Me enamoré perdidamente de un hombre maduro y bien vivido, en el buen sentido de la palabra: con experiencia.


Doctor Cariño:

Me enamoré perdidamente de un hombre maduro y bien vivido, en el buen sentido de la palabra: con experiencia. Al mes estábamos viviendo juntos, a los dos ya estábamos hablando de hacer una guagüita y al tercero me propuso algo increíble: agarrar las pilchas, comprar una casa rodante e irnos a conocer hasta el sur de Chile. La pandemia nos pilló en viaje y recalamos en la hermosa Isla de Chiloé. Y ahí nos quedamos. Él es feliz con todo esto. Se baña en ríos y lava la ropa ahí mismo. Es como un salvajillo. Pero con todo esto de la adrenalina y la aventura olvidé algo: me gusta tener mi baño, mis cosas y la comidad. ¡Quiero Netflix! No sé qué hacer, mi doc.

Juana
Señora Juana:

Chuta. Se nos embaló mal pues. Linda la propuesta que le hicieron, súper válido, pero aceptó a tontas y a locas. Hacer un cambio en la vida no se decide en un segundo. Hay que respirar, analizar la situación, mirar para el lado y ahí se define. ¿Ve? Usted confiesa que extraña el Netflix, la conexión, tener un baño donde no tenga que mirar quién viene por ahí. Va a tener que hablar con él y sincerarse nomás. Y si se devuelve, pida los permisos que correspondan.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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