El llamado a casa

Estoy casado, pero con esto del coronavirus me fui a cuidar a mi mamá al sur hace meses.


Doctor Cariño:

Estoy casado, pero con esto del coronavirus me fui a cuidar a mi mamá al sur hace meses.

Sin embargo, ahora que bajaron un poco las cifras mi esposa me llamó para que regresara a la casa y, de verdad, tengo muy pocas ganas. Ya no la quiero, pues me engañó dos veces y, más encima, está muy buena para el copete. Lo que sí, mis cabros chicos me extrañan y los amo.

Por ahí estoy con más preocupación que ocho. Y sin sexo, acumulado como el Kino.

Reymond

Don Reymond:

La frase final respecto de la cintura para abajo estaba demás, pues es la tónica de estos días. A todos les han bajado las ganas de encatrarse y los tiempos son puro estrés. Eso es lo que le debe pasar a usted.

Sin embargo, creo que es clave que converse bien con su almohada, pues ella es la que le aconsejará lo que debe hacer. Personalmente, estimo que debe llegar al tiro a su domicilio, decirle a su mujer lo que siente. Y dependiendo de esa conversación, o se queda -ordenando a la señora en el tema etílico- o, de lo contrario, se echa el pollo.

Lo más importante son los niños. Y a ellos se les visita lo más posible. Pero creo que volverá para siempre.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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