Lolo se enamoró como un ternero

Dígame que para el amor no hay edad y que mi viejo es un cavernícola, que se quedó pegado en los 80’, por favor. Soy un cabro estudioso


Doctor Cariño:

Dígame que para el amor no hay edad y que mi viejo es un cavernícola, que se quedó pegado en los 80’, por favor. Soy un cabro estudioso, me metí a una aplicación de compras del súper para pagar mis estudios, y así fue como conocí a la mujer de mi vida. Pero mi padre dice que me dieron caldo de poto, porque ella tiene 45 y yo sólo 18.

A mi amor la descubrí llevándole los paquetes de mercadería. Fue a primera vista. Me hizo entrar a su depa, me ofreció un jugo y sin darme cuenta ya cabalgaba al olimpo. Se pasó.

La quiero de verdad, aunque tiene hijos que son más grandes que yo. Pero no me importa nada y si mi papi sigue así me iré de la casa.

Tomás

Don Tomi:

No fue un caldo, sino un curanto de glúteo el que usted bebió como un ternerito, casi al pie de la vaca. Pero no digo que esté mal. Uno es libre de entregarle el corazón y otros músculos que se ponen más duros a quien sea, sin andar mirando el carné.

Aunque también entiendo a su taita, que más sabe por viejo que por diablo. Él está urgido de que al regalón lo estrujen y luego lo boten como un tarro de chela chupado hasta la última gota. Aún pueden hablar las cosas y el tiempo será el mejor amigo. Cuando los meses pasen se darán cuenta los dos que las cosas en serio siempre resultan.

Ah, y no le dé tanto a la guaraca.La cuestión no se va a acabar.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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