El maldito auto deportivo

Nunca fui levantado de traste, pero me gustan los autos deportivos. Me he sacado la cresta para comprarme uno y, curiosamente, una polola de hace un año la conquisté con mi bólido rojo.


Doctor Cariño:

Nunca fui levantado de traste, pero me gustan los autos deportivos. Me he sacado la cresta para comprarme uno y, curiosamente, una polola de hace un año la conquisté con mi bólido rojo. Pucha que lo hemos pasado bien. Salimos a comer, en la cuarentena se ha quedado conmigo y en términos sexuales me tiene como cabro de 20. Tengo 44.

El problema es que mi vecino se compró un modelo del 2020, y ahí quedé yo. Me creerá que mi novia se fue donde el vecino y él se enamoró al tiro y quedé pato de mi mujer y muerto en dolor. Es penca. Pero de verdad ella se fue con el otro por el tocomocho. Y no sé qué hacer.

Juan Carlos

Juan Carlitos:

Eso de que el amor no tiene edad ni tampoco se preocupa de las lucas es la pura y santa verdad. Si la mujer se enamoró de su cacharro fue de él y no de usted y por eso que corrió a los brazos de su vecino, porque el autito le vuela la “R’’ al suyo. Y así es la cosa, en el mundo materialista es sin llorar.

Y aquí veo puro consumismo de parte suya, de ella también, y de su vecino que, más aún, ahora le dan amor por tener un buen auto. Hágase ver, la vida no son puras ruedas y billeteras llenas. Hay cosas más simples que andar luciendo un carro.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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