Mamá confundida

Autor: Dr. Cariño


Doctor Cariño:

Mi hija me tiene enferma. En un año ha tenido como 10 pololos. Y ya me decidí a no aguantarle a ningún gallo más en mi casa.

Además de hacer el amor todo el día a punta de gritos y aplausos, los tipos son cochinos y se comen lo que pillan en el refrigerador. Además, el último antes de irse fue a la cocina y me agarró el traste para decirme después “chao, suegrita’’.

Ella no entiende, pero en la universidad le va a excelente. Estudia Derecho y es la segunda mejor alumna del curso. Le quedan dos años. Pero si sigue así con sus relaciones puede hundirse. Ayuda, mi doc.

Karla

Doña Karla:

Si su hija se sigue acostando con Pedro, Juan y Diego, como el local de completos del mall, puede terminar en silla de ruedas o pegándose cualquier bicho.

Con la misma cabeza que tiene para enfrentar la jurisprudencia de su carrera de Derecho, debe cachar que está haciendo sus necesidades a fuera del tiesto, pues hay una cosa que se llama respeto y ella claramente no lo tiene por su madre.

Respecto de los guarenes que llegan a arrasar con todo a su domicilio, nunca más. Si la niña quiere portarse mal, que lo haga afuerita. Y, lo más importante, mándela a un sicólogo. Es extraño su comportamiento tan ardiente y con cambio de pareja constante.

 

 

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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