Masoquista no puede vivir sin los celos enfermizos y algo sádicos de su ex mujer

Me divorcié hace un año, hastiado de una mujer que me celaba todos los días, siendo yo un tipo correcto, derechito y muy rendidor y creativo en la cama.


Doctor Cariño:

Se me parte el corazón al escribirle esta carta, pero debo seguir tecleando, en fin. Pasa que me divorcié hace un año, hastiado de una mujer que me celaba todos los días, siendo yo un tipo correcto, derechito y muy rendidor y creativo en la cama. Por tal empeño y desenfreno en los quehaceres del amor, ella sospechaba que yo atendía otros boliches. Pero eran sólo eso, conjeturas de una celópata.

Me alejé de ella, jurando no verla nunca más, pero en soledad he recapacitado y lo que más quiero es sentirme celado, que se preocupen de mí. Tengo varias acompañantes, no falta quien quiera pasar un grato momento con uno, pero echo de menos ese interrogatorio, esas dudas. Hace poco me envió un Whatsapp y me pidió tener un encuentro como antaño. Estoy que caigo. ¿Vuelvo?

Ricardo

Mi princesa:

Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato, gustos son gustos, el caballo gusta del látigo… y puedo seguir con una serie de dichos populares trillados y fomes sobre su situación. Pero usted me pidió un consejo y se lo daré: déjese de idioteces y vuelva al maltrato sicológico que tanto le gusta.

Está claro que usted es un santo con perfil masoquista y ella es una diabla enferma de celos y sádica. Por eso, lo mejor es que deje de sufrir. Eso sí, si me llega un email suyo pidiendo ayuda porque no soporta los malos tratos de su mujer celosa, ¡por supuesto que lo contestaré! Porque es mi deber dar consejo y también hacerlo pebre por tontorrón de capirote.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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