Por operarse la cayuya perdió a su amada, que lo desconoció en pleno ring del amor

Cada vez que me miro al espejo me odio, pero a concho. Me veo rico, pero me baja la rabia y ya van tres cristales que rompo. Me pasa esto desde que me gasté una porrada de plata corrigiéndome la tremenda cayuya que me gastaba.


Doctor Cariño:

Cada vez que me miro al espejo me odio, pero a concho. Me veo rico, pero me baja la rabia y ya van tres cristales que rompo. Me pasa esto desde que me gasté una porrada de plata corrigiéndome la tremenda cayuya que me gastaba, que me acompañó desde mi adolescencia -cuando creció como la de Pinocho- hasta hace cuatro meses, cuando me operé.

¿Por qué la furia? Porque pensé que mi mujer me desearía más, ya que ella, cansada y todo, se paraba para aplaudirme tras el sexo… pero yo quería más, quería tener una cara normal, bonita y no con ese pepino entre los ojos. Cuando me sacaron las vendas, estaba hinchado y ella no dijo nada, pero a medida que me fui normalizando, ella se puso fría y una noche, en medio de la lucha amorosa, me dijo “para, no quiero, te veo y eres otro”. Después, me pateó. Estoy desesperado.

Luis

Luchito:

Me da una pena tremenda leer su e-mail, por querer hacerla mejor se ganó el infierno en colores. Bueno, no le queda más que apechugar y tratar de buscarse otra compañera de galope. Le digo esto porque creo imposible que vuelva al quirófano para que le restituyan la cayuya gigante de su juventud.

Ahora le explico que entiendo lo de su mujer, porque ella lo amaba como era, más que por la “manzana” (riz), por su performance en el ring de cuatro perilla, por la pasión que le puso al hacer el amor. Y debe haber sido chocante el verse zarandeada por un ñato que no era su amado, un desconocido. En fin, ahora que está lindo, busque otra mujer que lo quiera por su facha, por carilindo y le agrega el valor de bueno para el catre. Estará hecho.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

Top de La Cuarta

Seguir leyendo