Llora porque cayó en manos de una pantera que lo deja rendido en el tálamo del amor

Como sanito, hago cardio, pesas, corro, no fumo, no tomo, todo para estar en forma cuando me toca enfrentar a una pantera.


Doctor Cariño:

Como sanito, hago cardio, pesas, corro, no fumo, no tomo, todo para estar en forma cuando me toca enfrentar a una pantera. Así, como lee, una felina selvática que sábado a sábado me reta a una especie de lucha greco-romana, pero del amor. Pero sabe qué, me tiene chato la cuestión, eso de estar poco menos que concentrado cual futbolista profesional para jugar un clásico.

Ya no sé cómo hacerle el quite a la fémina que no sólo saca lo mejor de mí, sino que me deja sin fuerzas para enfrentar el domingo y los otros días de la semana. Le cuento que esta dama es mi jefa, la que ronca en la oficina y hasta sus buenos aumentos de sueldo me ha dado… pero ya no puedo más, quiero darle el descanso que se merece a mi escudero. ¿Cómo me la saco de encima?

Muñeco

Señor de juguete:

No entiendo el motivo de tanta queja, porque muchos estarían dando hasta un brazo y la mitad del otro para estar en su situación, porque la sequía de cacheteo los tiene arañando las paredes, cuando tienen las manos desocupadas, claro.

En fin, como sé que soy seco para el consejo, le digo de un viaje que lo mejor es decirle chao, de frente y sin rodeos. Ah, y debe afrontar lo que vendrá: el despido inmediato de la pega. De lo contrario, la psiquis le irá jugando en contra y terminará rindiendo menos que una bolsita de té barato. En todo caso, siendo usted un cabro, no debiera quejarse por tener acción sólo los sábado, a menos que sea un ñeclito de verdad.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com 

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