Piensa patear al pololo por su olor a camarón

A mí me gustan los hombres tiernos, no importa que sean musculosos o rubios de ojos azules, y por eso me enamoré de mi Pancho, que estudia arquitectura y estoy segura que va a ser un gran constructor de edificios.


Doctor Cariño:

A mí me gustan los hombres tiernos, no importa que sean musculosos o rubios de ojos azules, y por eso me enamoré de mi Pancho, que estudia arquitectura y estoy segura que va a ser un gran constructor de edificios. El problema es que mi nariz me domina y cuando no soporto un olor, me arranco.

Por eso partieron los problemas con mi Panchi, ya que para juntar unas monedas se puso a trabajar en un sushi y ahora anda siempre pasado a marisco. El otro día me quiso acariciar, y cuando sentí su buqué a pulpo con camarón casi invoqué a Guajardo en su cara. Trato de contener esta lesera, pero no hay caso y me supera. Por eso le dije a Panchurri que tendrá que dejar el sushi o no va a poder seguir comiendo de este caramelito. Mi ñata no me lo permite. ¿Estoy bien, cierto?

Luisa

 

Mi Luchita:

Había oído que el amor es ciego, pero nunca inodoro. Y va a creer que en estas más de tres décadas leyendo los lamentos amorosos de los conciudadanos, es primera vez que una dama está dispuesta a dejar, tal vez, al hombre de su vida porque anda pasado a cholga. Le podría decir que lo más fácil es que su bolas tristes deje la pega para darle en el gusto, pero eso además de injusto es un presagio de que su relación durará menos que una gyosa caliente. Si usted de verdad lo amara, comería de su handroll “extra large” como fuera, porque de eso se tratan las relaciones: dar y recibir. Y a usted, por lo que veo, le gusta la del borrico y más encima con muchas condiciones. Además, no hay nada que con jabón no se quite.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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