Saca chispas con el hijo de su nueva diosa del amor

Después que terminé con mi polola de toda la vida, pensé que me iba a dedicar a picaflor, saltando de flor en flor chupando el néctar de todos los colores y sabores.


Doctor Cariño:

Después que terminé con mi polola de toda la vida, pensé que me iba a dedicar a picaflor, saltando de flor en flor chupando el néctar de todos los colores y sabores. Y en eso estaba hasta que conocí a la Norma, una mujer hecha y derecha que me revivió la llama de la pasión.

Ella tiene 10 años más que yo, pero ni se le notan. Sobre todo en la cama, donde me he convertido en un ternero que ella cría con delicadeza. Todo parece ideal, salvo porque mi Normita tiene un hijo de 15 con el que no tengo ni una onda. De hecho, el péndex ni me habla y siento las chispas que le salen de sus ojos cuando llego a la casa y me hace la ley del hielo. Yo no sé si esto se va a arreglar alguna vez, pero me da lo mismo. Quiero ir a todas con mi diosa, pase lo que pase.

Rómulo

 

Mi ternero:

A la escena que me describe, mi querido ternero, le falta el puro Remo como compañero de pechuga. Es que es imposible no acordarse del cuento romano de la loba, a la que le maman felices dos niños, como usted, al que le faltaba que le pusieran el chupete para que se le quitara la pena.

Como se dará cuenta, yo soy el paladín del amor a toda prueba. Y veo que con su nodriza se produjo una unión cósmica por la que vale la pena luchar contra todos los mocosos odiosos que se crucen en el camino. Por lo demás, el “niñito” debe estar sufriendo una pataleta lógica, porque ese manantial lácteo ahora lo tiene que compartir. Dele para adelante nomás. La Norma vale la pena.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

Seguir leyendo