Príncipe azul sufre porque colega extranjera le ofreció casarse para que le den la visa

Lo mío le puede estar pasando a más de alguien, y por eso me decidí a escribirle estas líneas a ver si el consejo les llega a muchos.


Doctor Cariño:

Lo mío le puede estar pasando a más de alguien, y por eso me decidí a escribirle estas líneas a ver si el consejo les llega a muchos. Trabajo en un callcenter que está lleno de inmigrantes. Hay haitianos, colombianos, ecuatorianos y peruanos.

Es entretenido, porque formamos una familia multicultural. Y yo, en especial, me enamoré de mi compañera que es de Caracás. Ella desde el inicio me dijo que sólo podía ser mi amiga, pues su novio está en Venezuela dando la pelea política.

Pero hace poco, quizás por la desesperación, me pidió ayuda. Sus papeles se le van a vencer en Chile y me dijo que si podíamos “casarnos” por un futuro mejor. No habló de amor, pero sé que no es una mala persona, sólo que no sé si podría firmar la libreta con alguien que no me ama hasta las patas. Ayuda, señor.

Pipe

 

Mi buen samaritano:

Sabe que a pito de su carta me di cuenta de lo mucho que me gusta este país bacán, que construimos gracias a que los hermanos extranjeros descubrieron cómo queremos en Chile al amigo cuando es forastero. Pero ojo, piojo, mi príncipe azul. Una cosa es el amor y otra la amistad, así que por mucho que sueñe despierto con la compañera bolivariana no es sano que le haga ese tipo de paleteada.

O sea, un papel no la va a obligar a que lo quiera, por mucho que usted reciba algún cariñito de vez en cuando. Ayúdela de otra manera, que hoy hay muchas. Pero no se confunda ni menos se aproveche, ya que puedo imaginar cómo le crecerán los colmillos poniéndole sobre la mesa la libreta a cambio de una cabalgata deportiva. Siga siendo un caballero como corresponde.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com 

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