Sufre porque la profesora no le da bola en un “gym” eléctrico, donde parece foca de circo

Me enamoré hasta los rollos de la profesora. Sé que no tengo ni una opción, porque más encima veo que tiene onda con el administrador del lugar.


Doctor Cariño:

Por el verano sin polera me metí a uno de estos gimnasios “eléctricos” que están de moda. Aunque parecía foca de circo, le perdí el miedo al ridículo y me pasaron un buzo como de hombre rana que está lleno de cables. Pero lo peor es que me enamoré hasta los rollos de la profesora. Sé que no tengo ni una opción, porque más encima veo que tiene onda con el administrador del lugar.

Pero para hacerme el macho alfa cada vez que me preguntaba si me dolía la corriente, yo le respondía que no, que me pusiera más y más y más, grrr. Quería ser un Rambo antes sus ojos, pero mis músculos están que se cortan y vivo más tieso que el “Quili” Vilches. Pero ella me dice “vamos, mi Conan”, y ahí estoy de nuevo. ¿Qué hago? A este ritmo me dará un infarto y la diosa de la “laicra” igual no me pescará.

René

Mi chico eléctrico:

Es increíble lo que un hombre puede llegar a hacer cuando le mueven la colita, o en este caso el enchufe. Me lo imagino ahí como luchador de sumo más mojado que dirigente del fútbol, pero siempre digno a la espera que la profesora vuele bajo para convertir esos sueños húmedos en realidad. Pero sabe qué… eso no ocurrirá, salvo que haya una cámara oculta y de la ducha salga el Tío Emilio envuelto en una toalla para ayudarlo.

Más que bajar los kilos, a usted le falta aumentar los músculos de la autoestima, porque esa misma maestra del fitness podría caer a sus pies si le muestra los encantos que van más allá del físico. ¿O no se acuerda que la imagen es nada y la sed es todo? No se haga más el Robocop. Mejor invítela a un arrollado con palta, su hábitat. Lo peor que le puede pasar es que le diga que no.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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