ventanita sentimental

El Uber de la guarda

Nunca había confiado en los Uber, pero después de lo que me pasó el sábado pienso todo lo contrario; incluso, me enamoré.


Doctor Cariño:

Nunca había confiado en los Uber, pero después de lo que me pasó el sábado pienso todo lo contrario; incluso, me enamoré. Mi marido anda en Argentina por trabajo y como estoy “soltera de verano’’ se me ocurrió salir con unas amigas a un pub.

Se me apagó la tele a las dos de la mañana y después de que se fueron todas se me ocurrió tomarme la última. Ahí fue cuando agarré el teléfono para pedir un auto por esa aplicación. No sé quién llegó, pero él me llevó, me subió hasta el departamento, me sacó los zapatos, me acostó en el living y me tapó con una manta. Me dejó una nota y se fue.

La carta decía. “Señorita: está todo pagado. Cuídese y no haga más algo así. Puede ser peligroso’’. Cuando desperté vi todo, revisé mi billetera, las cosas de mi casa y estaba todo ok. Revisé la cara del tipo que fue mi guardián ese día. Es hermoso, lo quiero conocer. Quiero verlo.

Sandra

Sandrita:

Estamos claros que lo que le sucedió no es para contarla dos veces. Nunca más. Imagínese lo que le podría haber pasado si no es por este príncipe que le salvó la vida. Así como este tipo que se portó bien, también hemos sabido de choferes curados, acosadores y malos. Pero para qué estamos con cosas. Hay que ser franco en esta vida y usted no puede andar agradeciéndole a un desconocido. Más aún cuando ya empezó con sus cositas de que “es guapo’’.

Si quiere otra cosa, dígale a su marido. Pero no ande jugado por fuera. Agradezca al de arriba su borrachera sin secuelas negativas y ahora espere a su esposo y pídale a él que la haga sentir segura. Si llama al chofer se va a enganchar. Se lo prometo.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

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