Combaten alzheimer con realidad virtual

Autor: Alexis Torres

Experimento desarrollado por científicos de la Universidad de Chile contribuye al diagnóstico y tratamiento temprano de esta cruda enfermedad, que lleva del olvido a la muerte.


Nadar en una piscina hasta lograr ubicar una plataforma oculta es el ejercicio de realidad virtual desarrollado por científicos del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI), de la Universidad de Chile, el cual está siendo aplicado a más de 40 chilenos, con el fin de analizar signos precoces del Mal de Alzheimer, la enfermedad neurodegenerativa más frecuente del envejecimiento.

Los estudios, que también consideran mediciones de la actividad cerebral y otra serie de parámetros, son dirigidos por la doctora Andrea Paula Lima, académica de la Facultad de Odontología de la U. de Chile, e investigadora de BNI.

En el proyecto, también colaboran los doctores Pedro Maldonado, Cecilia Hidalgo, Enzo Brunetti y la neuróloga María Isabel Behrensas, quienes llevan a cabo investigaciones en hombres y mujeres con deterioro cognitivo leve, quienes presentan alto riesgo de desarrollar Alzheimer, en aproximadamente un 70% de los casos.

Avanzar en esta línea es fundamental, a juicio de la doctora Lima, ya que la detección precoz puede contribuir a un mejor abordaje clínico e integral de los pacientes, repercutiendo en su calidad de vida y la de su círculo cercano.

“Con este estudio, pretendemos contribuir al diagnóstico y el tratamiento temprano de la enfermedad y, más adelante, si existe una droga efectiva, también podremos utilizar esta metodología para realizar un seguimiento objetivo, y analizar con mayor precisión si es que hay una mejoría en los pacientes”, explica la destacada profesional, premiada como la Mejor Científica Joven 2017.

Realidad virtual y actividad cerebral

La clave del software utilizado por los profesionales es la realidad virtual, la cual mide la capacidad de orientación. La tarea de buscar la plataforma, mediante claves visuales, se realiza través de un computador.

A medida que el ejercicio se ejecuta, la actividad encefalográfica y los movimientos oculares del sujeto son registrados, permitiendo analizar tres aspectos: cómo la persona se desempeña en la tarea, cuál es su estrategia de navegación, y cómo está su actividad cerebral mientras se orienta en el espacio.

Dicho ejercicio se repite en varias ocasiones, a fin de analizar si los participantes aprendieron cómo llegar más rápido y fácilmente a su objetivo.

Según explica la especialista, mediante estas investigaciones se busca medir alteraciones y patrones que parecen ser muy específicos.

“Esto tiene mucha importancia en el diagnóstico, pues nuestros resultados han arrojado diferencias enormes entre controles que no tienen deterioro y los que sí la tienen. Hay diferencias marcadas en la corteza cerebral visual y parietal, y una diferencia en la estrategia de navegación en quienes tienen deterioro”, agrega la investigadora de BNI.

Enfermedad de alta frecuencia

El Alzheimer ocasiona deterioro cognitivo y trastornos conductuales, expresados como pérdida de la memoria y otras capacidades mentales, a medida que un grupo de neuronas mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian.

Una vez diagnosticada, la enfermedad suele tener una duración media de 10 años. Las estadísticas señalan que afecta a aproximadamente un 4% de las personas mayores de 60 años.

Respecto del origen, se estima que un 10% es de tipo genético, lo que también incide en que su aparición sea más temprana. El 90% restante, tiene una causa esporádica.

En ambos casos, aparecen síntomas tales como: confusión mental, irritabilidad y agresión, cambios del humor, trastornos del lenguaje, pérdida de la memoria de largo plazo, hasta una disminución progresiva de las funciones biológicas que, finalmente, conllevan a la muerte.

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