Insectos comestibles: el futuro alimenticio

Autor: Pedro Mendoza

La incorporación de “bichos” es cosa de tiempo, pues ya se trabaja para hacerlos más saludables y nutritivos con grasas saludables


La poblacíon mundial cada día crece más, y con ello los recursos se agotan. Incluso los alimentos escasean, por lo que los científicos han comenzado a mirar otras fuentes de nutrientes, y una de ellas podrían ser los insectos.

En diversas partes del mundo, estos ya se comen de forma natural, como los famosos chapulines en México, que son gusanos, o los grillos en Oriente. Pero ahora, con el objetivo de transformarlos en un alimento aún más nutritivo, se está trabajando para enriquecerlos mucho más.

“Estamos experimentando usar ácidos grasos omega-6 en insectos”, explica el doctor José Luis Guil, catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Almería, España, en el seminario del INTA.

Según Guil, los artrópodos son una buena fuente de proteínas de origen animal, “y algunos de ellos son susceptibles de cambiar su perfil de ácidos grasos, por lo tanto, podrían ser una fuente de grasas saludables incluso similar a los peces, pero de origen terrestre”, expuso el experto quien acotó que también son ricos en minerales y omega-3, lo que es difícil de conseguir en animales terrestres de sangre caliente.

Mejores y más fuertes. También en la búsqueda de obtener una comida que sea más nutritiva, es que se ha buscado crear otros alimentos o fórmulas que se conviertan en alternativas para la población. Según lo expuesto por el doctor Alfonso Valenzuela, en Chile existe un déficit del consumo de ácidos grasos omega-3.

“Comemos muy poco pescado, por lo que la búsqueda de maneras de aportar más omega-3 es un desafío”. La solución, según dijo, podría estar en los cultivos de microalgas ricas en estos nutrientes.

Valenzuela destacó además la importancia de los llamados “lípidos estructurados”, que son grasas naturales de gran calidad, como las que se encuentran en la leche materna, y que ahora se pueden fabricar en laboratorio, porque se conoce exactamente su estructura. “Esto permitirá enriquecer alimentos con ácidos grasos omega-3, o fabricar aceites altamente nutritivos”, señaló el profesional.

Vista gastronómica

El gusto y la vista son claves al momento de comer, por lo que quizá muchos le harían asco a estos productos de antemano. El chef ejecutivo del hotel patagónico José Nogueira, Guillermo “Mito” Rivera, explicó cómo se podría tener un buen sabor y aprovechar sus nutrientes.

“Cuando se comienza a discutir en el mundo el cómo mejorar la alimentación, o nutrirnos de mejor manera, la búsqueda en los insectos ha estado siempre en otras culturas. En el norte de Bolivia y en México, por ejemplo, se consumen insectos, mientras que en Chile, por la industrialización de los alimentos y porque nuestras culturas pre-hispánicas no lo hacían, nunca se hizo. Pero esto no significa que no se modifique, y los cocineros somos esenciales en esto. Si logro preparar una cucharacha sabrosa, lo más posible es que al plato le vaya bien”, dice Rivera Reyes.

“Bichólogo” ya saca los cubiertos

El famoso “Bichólogo”, Alfredo Ugarte, desde su experiencia, nos tiene su opinión clara sobre el comer insectos e incorporarlos a una dieta. “En países donde las poblaciones son altísimas, como China e India, esto ya se hace. Y en Chile, por ejemplo, se está incorporando en la industria de los salmones para alimentarlos, pues es mucho mejor hacerlo con larvas de insectos que con harina de pescado, que es menos saludable”.

En cuanto a la efectividad de producir proteínas mediante insectos, Ugarte les da un 10 a los artrópodos. “En comparación con la producción de carne, la cosa es impresionante, porque una vaca ocupa una cantidad de metros cuadrados y un consumo de pasto gigante por cada kilo de carne que produce, en cambio un kilo de proteína que produce un insecto es infinitamente más eficiente”, considera.

Ahora, sobre el tipo de bichos aptos para nuestro consumo, Alfredo asegura que no tiene que da igual si son venenosos. “Se les puede extraer la parte que trae el veneno, así que los ideales son los que tienen ciclos de reproducción más rápidos”, añade.

Entre los que más servirían para hacer una “granja”, según el experto “las hormigas, moscas y los gusanos de mariposas y polillas son los más rápidos. En un mes, se podrían tener miles de toneladas de proteína”.

Para el entomólogo, otro de los beneficios de comer insectos es que son “un aminoácido esencial, que es rico en muchas larvas. Entonces, un día se podría comer larvas o harina de mosca, otro día de polillas o coleópteros”.

Rescató, además, que otros países cercanos a nosotros, como México, ya tienen dentro de su dieta a los bichos. “Están los chapulines, que son saltamontes que se comen fritos, también las hormigas culonas y huevos de hormigas”, finalizó Ugarte.

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