Avisó que dejaría “la cagá”: el historial de joven que apuñaló a sujeto que la acosó y mató a pololo tras violento carrete
Bárbara ya había herido a un transeúnte que se quiso pasar de listo cuando apenas tenía 22 años. A los 26, volvió a atacar con un cuchillo a dos hombres. Uno era su pareja.
Fue en enero de 2016, hace ya una década, cuando Bárbara Moreira, de entonces 22 años, enfrentó a la justicia por primera vez.
En aquel verano, la joven fue condenada por apuñalar y dejar en riesgo vital a un hombre de 48 años que, supuestamente, la había acosado en la vía pública de Punta Arenas.
En el juicio, Moreira Parra explicó que “esa noche fuimos a la disco y cuando salimos subimos por calle Errázuriz nos encontramos con esta persona que nos dijo que cuánto cobrábamos, ante esto lo insultamos y nos respondió y en un momento de rabia lo apuñalé, cuando me di cuenta me dio miedo y arranqué”.
A raíz de este homicidio frustrado, la mujer fue sentenciada a 5 años de libertad vigilada intensiva.
Volvió a atacar
Sin embargo, sólo tardó tres en volver a ser protagonista de las páginas policiales.
En agosto de 2019, la mujer de 26 años mató un hombre de 37 al interior de una vivienda ubicada en el sector Río de la Mano.
Según detalló Fiscalía, durante la madrugada del domingo 4 de agosto, la joven compartía con su pololo, Andrés Navarro, a quien le quitó la vida tras propinarle seis estocadas en diferentes partes del cuerpo.
Luego, la asesina se dirigió a la pieza donde dormía Amador Tapia, amigo de Andrés, a quien despertó con una puñalada en la espalda.
A raíz de esta grave situación, ambos heridos fueron llevados de urgencia al Hospital Clínico de Magallanes. Mientras que su pareja murió a las pocas horas, Tapia sobrevivió para contar todo y delatar a la criminal.
Fuertes relatos
Según detalló El Pingüino, en su declaración, Amador Tapia explicó que la noche del sábado compartió con Andrés, la imputada y otra mujer.
Sin embargo, la buena onda (marcada por el consumo de alcohol) se vio interrumpida de golpe por una discusión entre la pareja.
Fue en este contexto que Navarro decidió decirle a las mujeres que se vayan de su casa, aunque de manera agresiva. De hecho, cuando salió de su domicilio, le pegó a Bárbara.
“De ahí me fui a acostar y me desperté con un fuerte dolor en la espalda, y a Bárbara la veo que está con un cuchillo grande que era mío y me dice que le abra la puerta, porque había matado a Andrés. Al no abrirle la puerta me cortó la cara y de ahí huyó con el cuchillo”, explicó el sobreviviente.
Por su parte, la amiga de la asesina también prestó declaración y recordó que “llegamos a la casa de Andrés y compartimos, ellos empezaron a discutir y le dije a Bárbara que nos vayamos y cuando nos íbamos Andrés le pegó un combo en la cara a Bárbara. Después de ir a tomar a otro lado, ella me dijo que volvería a la casa de Andrés porque no iba a aguantar que un tipo le levante la mano y que iba a dejar la cagá”.
Finalmente, la propia Bárbara Moreira declaró que “Andrés me pegó un combo en el ojo derecho y caí al suelo y nos fuimos al centro. Después no recuerdo porque me borré y con mi amiga entramos a tomar a una schopería. Volví sola a la casa de Andrés y al estar discutiendo con él, porque me tenía tomada fuertemente del brazo, no recuerdo lo que pasó después... hasta que reaccioné en una fiesta de unos venezolanos en Independencia, ahí me preguntan qué me pasó, porque tenía sangre en la cara, y yo andaba con un cuchillo”.
Condena
En abril de 2022, a casi tres años del asesinato, el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Punta Arenas condenó a Bárbara Moreira a las penas efectivas de 13 años y 7 años de presidio, en calidad de autora de los delitos consumados de homicidio simple y lesiones graves gravísimas, respectivamente.
En fallo unánime, el tribunal dio por acreditado que, en horas de la madrugada del 4 de agosto de 2019, la mujer retornó al domicilio donde había compartido con las víctimas.
Al interior de la vivienda, la condenada tomó un cuchillo metálico, se dirigió al dormitorio donde estaba Navarro, con quien mantenía una relación sentimental informal, y le propinó seis estocadas en hombro, pecho, abdomen, mano derecha y pierna izquierda, para luego dirigirse hasta la cama en la que dormía Tapia, a quien despertó dándole una puñalada en la espalda, para luego herirlo con el cuchillo en el cuello y rostro. Tras las agresiones, la mujer se retiró del lugar.
De completa su condena, la criminal saldría en libertad en 2039, a los 46 años de edad.
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