Las dos versiones del chofer venezolano de Uber sobre su rol en el falso cuartel de la PDI
Pastor Alberto Tovar declaró dos veces como imputado por el secuestro extorsivo de dos ciudadanos chinos. En su última declaración aseguró que mintió por temor a amenazas contra su familia.
Mientras el 9 de septiembre eran detenidos el exfiscal Vinko Fodich y los detectives Rodrigo Navarrete, Pablo Gajardo y Sebastián Gajardo, de la Bicrim La Pintana, la PDI realizaba otras diligencias por el secuestro de Mingkai Fu y Mingxia Fu.
Ambos ciudadanos chinos, vinculados al clan Chen, habrían sido presionados para pagar $300 millones. Para concretar el plan, los imputados habrían montado un falso cuartel de la PDI y simulado que las víctimas eran investigadas.
El recinto fue instalado en un subterráneo de José Miguel Carrera 269, en Santiago. Hasta allí llevaron a las víctimas. Fodich, en tanto, permanece en prisión preventiva en la cárcel de Casablanca mientras continúa la investigación.
Entre los antecedentes que revisa la Fiscalía Supraterritorial están las dos declaraciones de Pastor Alberto Tovar, venezolano de 41 años que vivía en el mismo edificio donde habría funcionado el falso cuartel.
Las dos versiones del chófer venezolano
Según consta en La Tercera, el 9 de septiembre estuvo en dependencias de la PDI entre las 15.15 y las 23.35. En ese primer relato aseguró que recibió $150 mil por realizar varios recorridos para los sujetos investigados.
Tovar contó que llegó a Chile en 2016 y que desde marzo vivía en el séptimo piso del inmueble. Trabajaba como conductor de Uber con un Chevrolet Sail blanco cuando un hombre lo contactó para pedirle carreras de movilización durante tres o cuatro días.
“Le dije que no tenía problemas en llevarlo donde quisiera, es por esto que quedamos en contacto, pero nunca me dio un número de celular y solamente quedé a la espera de que me llamara a través del citófono”.
Luego apareció un segundo hombre, de unos 47 años, elegante, de pelo, tez y ojos claros. Tovar lo mencionó como “el abogado”, por lo que se presume que se trataría de Fodich. Los viajes se concentraron entre José Miguel Carrera y Claudio Gay.
Tovar dijo que los pasajeros no hablaban durante los recorridos. El 6 de agosto, según su primera versión, uno de los ciudadanos chinos fue trasladado en su vehículo hasta el edificio y posteriormente llevado al piso -1.
Más tarde aseguró que bajó “por accidente” al -1 y vio allí a los ciudadanos chinos junto a otros sujetos. Uno de ellos reaccionó ante su presencia: “Oiga, suba nomás”. Tovar afirmó que se asustó, cerró el ascensor y regresó al séptimo piso.
También declaró que trasladó a los chinos hasta calle Domeyco. Cerca de las 18.00, uno de los sujetos le pidió las llaves de su automóvil. “No me negué y se las entregué”, afirmó. El vehículo le habría sido devuelto cerca de las 23.00.
Tovar aseguró que después tuvo dudas sobre el uso del automóvil: “Tengo serias sospechas que mi vehículo nunca fue movido de su lugar ya que, al día siguiente, no noté nada extraño o cambio evidente al interior o exterior del auto”.
En esa primera declaración también reconoció que su situación migratoria no se encuentra regularizada desde 2018. Además, aseguró que no conocía a ningún funcionario de la PDI y que ninguno de los sujetos se identificó ante él como policía.
Pero horas después cambió su versión. A las 2.00 del 10 de septiembre regresó a dependencias de la PDI en General Mackenna y aseguró que lo relatado anteriormente era falso. Esta vez sostuvo que únicamente había arrendado su automóvil por $150 mil.
Tovar dijo que el 6 de agosto vio a varios hombres reunidos en el piso -1. Según declaró, uno de ellos descubrió que estaba observándolos, subió para encararlo y lo amenazó con matar a sus dos hijas y a su actual pareja si contaba lo ocurrido.
Según su testimonio, el sujeto le dijo que “yo iba a tener toda la responsabilidad por sapo al ser el dueño de auto”. Tovar aseguró que el hombre también le preguntó si estaba grabando con su teléfono, por lo que abrió los brazos para demostrarle que no lo hacía.
En esa segunda versión afirmó que antes de las amenazas vio llegar su automóvil con varios sujetos, incluido el ciudadano chino secuestrado. Luego, según declaró, todos se dirigieron hasta la oficina ubicada en el piso -1 del edificio.
“Desde esa ocasión, no he denunciado las amenazas por miedo e incluso, actualmente temo por mi integridad, mi vida y la de mis hijas y mi polola, ya que considero a ese sujeto peligroso, sobre todo en la forma que me dijo las amenazas”, finalizó.
Las dos declaraciones fueron entregadas en calidad de imputado y ahora son analizadas por la Fiscalía Supraterritorial, que busca reconstruir lo ocurrido el 6 de agosto y establecer el papel de Tovar, su automóvil y el resto de los involucrados.
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