“¡Los mató! ¡Cómo pudo el desgraciado!“: el caso de pediatra que mató a sus tres hijos y se quitó la vida frente a esposa
Doctor invitó a su mujer a tomar un trago en la terraza de la casa, sacó un anillo y le volvió a pedir matrimonio. Ella aceptó, sin saber que sus hijos estaban muertos en otra pieza.
Fue en agosto de 2012 cuando se registró uno de los crímenes más impactantes que se recuerden en Curicó, en la Región del Maule.
Se trata del triple parricidio y suicidio que protagonizó Francisco Ramírez (50), quien fuera un conocido pediatra de la zona y que le quitó la vida a sus hijos adolescentes.
De acuerdo a la investigación liderada por el Ministerio Público, el médico obligó a los menores a arrodillarse para ejecutarlos con su arma: cada uno de los niños tenía un disparo en la cabeza y cuando personal policial ingresó a la casa familiar los descubrió boca abajo.
Las víctimas fueron identificadas como José Miguel (17 años), Juan José (16) y Sebastián Ignacio (13).
Horror en Curicó
“José Miguel era un niño muy querido, cariñoso, muy de piel, vivaracho. Los niños hablan de él en presente, esperan todavía que vuelva a la sala de clases. Incluso nos pasa a los profesores. Todo es demasiado reciente”, contó Manuel Martínez, profesor de José Miguel que habló con La Tercera a un mes de la tragedia.
“La misma noche en que ocurrió (la tragedia), nos enteramos todos. Curicó es chiquitito, todos los papás están conectados y se empezaron a enviar mensajes, me llamaron por teléfono apoderados y alumnos. A la mañana siguiente la mayoría de los niños llegaron al colegio sabiendo”, agregó un miembro de la directiva del colegio Manuel Larraín.
“Fue algo tan impensable. Muchos alumnos tenían a Francisco Ramírez como pediatra, las profesoras llevaban a sus niños a su consulta. Tanto él como Pilar eran unos padres involucrados, siempre apoyando a su hijo mayor, que tenía problemas de aprendizaje. Se veían como una familia normal. José Miguel nunca dijo nada que nos alertara, lo veíamos llegar contento al colegio. Los más impactados son los más niños: los chiquititos de tercero a quinto básico preguntan cómo es que un papá asesinó a sus hijos; una pregunta para la que ningún profesor o padre está preparado para responder”, añadió.
El por qué de la tragedia
La tarde del 29 de agosto de 2012, tras salir de compras, Pilar Merchak (de entonces 51 años) fue sorprendida por su esposo al llegar a casa.
Por aquellos días, la pareja se alistaba para unas vacaciones familiares de ensueño en el Caribe. De hecho, ya tenían listas las maletas.
Al entrar a su casa, la mujer fue recibida con especial atención por Francisco, quien tenía todo listo para “celebrar”. La invitó a la terraza del dormitorio, hicieron un brindis y él se la jugó con un gesto inesperado: sacó un anillo de oro blanco y brillantes desde su bolsillo y le volvió a pedir matrimonio (estaban casados desde 1989, pero lo hizo como un gesto simbólico).
Sin embargo, de manera repentina, el pediatra cambió de actitud y desde un costado tomó una huincha de embalaje con la que intentó amarrar a Pilar. Ella se resistió y logró zafar. Acto seguido, el sujeto tomó su pistola para defensa personal y se quitó la vida.
Fue ahí cuando Merchak corrió a buscar a sus hijos, a quienes encontró juntos en una habitación. En shock los observó; estaban uno al lado de otro, de rodillas, en el suelo, hacia la pared y cada uno con un tiro en la nuca.
“Los mató, los mató… ¡cómo pudo hacer eso el desgraciado!”, gritó a través del teléfono al carabinero que la atendió en el 133.
Posteriormente, gracias al relato de testigos y conocidos, se conocería que el pediatra viajó a Santiago justo antes de cometer el triple parricidio y suicidio.
En la capital se reunió con su padre (su madre había muerto en 1997) y compró el anillo que le daría a su esposa. Regresó por última vez a su consulta y dejó dos sobres con los sueldos de sus dos funcionarios.
Dos años después de la tragedia, la sobreviviente, Pilar, leyó una carta durante una misa en recuerdo celebrada en la Iglesia La Merced de Curicó. “Ha sido un proceso duro, tortuoso y muy triste… con momentos de flaqueza, dolor e impotencia”, recordó.
¿El por qué del ataque? Según detalló LT, fuentes cercanas a la investigación indicaron que el doctor Ramírez llevaba un año viendo un sicólogo, lo mismo que su mujer, que llevaba más tiempo aún.
Los motivos, dicen, eran claros: Ramírez era una persona demasiado estructurada y que podía perder el control cuando las cosas salían del molde que él había trazado.
No se le conocía por ser un hombre violento y el arma que tenía, una Beretta 9mm automática y negra que había inscrito el 2 de agosto de 1996 para defensa propia, sólo era disparada por motivos de mantención. Pero la llegada a la adolescencia de sus hijos y el desafío a su autoridad que eso provocó, dicen desde fiscalía, pudieron producir episodios de descontrol.
Lo último
hace 10 min
hace 36 min
06:00
06:00
Lo más leído
1.
3.