Chile

Quedaron pal gato: Corte frenó custodia compartida de minino tras quiebre amoroso

Una expareja terminó llevando hasta tribunales la pelea por su regalón, pero la Corte de Apelaciones de Valdivia puso la patita encima: antes que los líos de los humanos está el bienestar del felino.

Se acabó el amor, pero quedó un tremendo drama gatuno dando vueltas. Una expareja terminó enfrentada en tribunales para resolver quién se quedaba con el gato que habían adoptado cuando todavía sentías cosas en la guatita el uno por el otro.

Según explica el Poder Judicial, el asunto llegó al Segundo Juzgado de Letras de Osorno, luego de que la expareja inicialmente encontrase una solución digna de calendario: un mes con cada uno.

La fórmula significaba que el pobre cuchito tendría que andar prácticamente con la maleta lista cada 30 días. Sin embargo, la Corte de Apelaciones de Valdivia le puso freno a la mudanza mensual y revocó la sentencia.

Los jueces determinaron de manera unánime que la discusión estaba mirando demasiado los intereses de los humanos y muy poco al verdadero protagonista del entuerto.

La Corte recordó que los animales son “seres vivos sintientes”, capaces de experimentar dolor, placer y emociones. Dicho en cristiano: el gato no es un velador que pueda repartirse después de terminar un pololeo.

Por lo mismo, el tribunal sostuvo que la pregunta importante no era quién tenía más derecho a quedarse con el minino, sino qué alternativa resultaba mejor para su seguridad, protección y bienestar.

Y ahí apareció otro detalle peludo. Las pruebas mostraron que entre los antiguos tortolitos existía un “alto grado de tensión y confrontación”, panorama poco recomendable para organizar una custodia compartida sin terminar sacándose los bigotes.

Además, nadie logró demostrar con quién estaría mejor el gato, quién podía cuidarlo de mejor manera o con cuál de sus humanos tenía un vínculo más fuerte.

La Corte incluso advirtió que la mascota parecía haberse transformado en “un instrumento de enfrentamiento” entre ambos. Es decir, mientras los humanos seguían sacándose los trapitos al sol, el gatito terminó metido hasta las orejas en una pelea que no era suya.

Finalmente, el tribunal rechazó la demanda y descartó tratar el asunto como una simple pelea de copropietarios. Por eso el minino quedará finalmente viviendo solo con la mujer, ya que es ella quien aparece como responsable en el Registro Nacional de Mascotas.

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