Por Paulo QuinterosRevelan controvertida estrategia de Ángela Vivanco y su ofensiva para borrar chats de Hermosilla
Una declaración clave del exdiputado Gabriel Silber describe una estrategia atribuida a Ángela Vivanco para impedir la difusión de sus conversaciones con Luis Hermosilla y un plan paralelo para denunciar a ministros de la Corte Suprema con el fin de tomar control de la Tercera Sala.

Una segunda declaración del exdiputado Gabriel Silber que se mantenía reservada ahora abrió un flanco especialmente delicado en la investigación de la trama bielorrusa que dirige la Fiscalía Regional de Los Lagos.
En su testimonio revelado por La Tercera, el abogado, involucrado en el caso muñeca bielorrusa, relata episodios que apuntan directamente a una estrategia diseñada para proteger a la exministra Ángela Vivanco frente a la eventual filtración de chats con el penalista Luis Hermosilla.
Silber, a diferencia de otros imputados, optó por colaborar con el Ministerio Público.

Vivanco, su preocupación por Hermosilla y el “favor directo”
En su declaración sostiene que Vivanco, quien se transformó en la primera exjueza de la Corte Suprema en ser detenida, manifestó una preocupación explícita por la posible exposición pública de las conversaciones privadas de Hermosilla.
Dicha inquietud habría sido planteada en una reunión realizada en marzo de 2024 en el departamento de Eduardo Lagos, exdiputado y otro de los abogados involucrados en el caso de la muñeca bielorrusa.
Según el relato de Silber, ese encuentro social derivó en una discusión concreta sobre cómo enfrentar el riesgo de que los mensajes salieran a la luz. En ese contexto, Vivanco habría impulsado la idea de recurrir a una acción judicial para impedir la difusión de los chats e incluso lograr su eliminación.
La fórmula escogida fue la presentación de un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Santiago.
Aunque formalmente fue interpuesto por el abogado Mario Vargas, el exdiputado Silber sostiene que la acción no buscaba tutelar derechos de clientes del estudio jurídico, sino evitar que se conocieran las conversaciones entre Vivanco y Hermosilla, lo que beneficiaba principalmente a la entonces ministra de la Corte Suprema.
El testimonio también apunta a que el recurso se construyó bajo el argumento de proteger la vida privada de terceros ajenos a la investigación, pero que su objetivo real era impedir el acceso público a los chats más comprometedores.
En esa línea, Silber descarta que existiera pago alguno por esa gestión y afirma que se trató de un “favor directo” orientado a generar gratitud y lealtad de Vivanco hacia Eduardo Lagos.
El episodio, finalmente, terminó en un revés judicial: el recurso fue rechazado, pero el impacto público de su presentación, según Silber, dejó en evidencia la operación interna y el rol que cumplían los distintos actores del estudio.
Las acciones de Vivanco para debilitar la posición de otros juez de la Corte Suprema
La declaración de Silber también describe un segundo movimiento de mayor alcance: un plan para debilitar la composición de la Tercera Sala de la Corte Suprema.
Lo anterior salió a la luz a partir de una conversación conocida entre Hermosilla y Vivanco en la que ella aludía a un “take over” de dicha sala.
Ante esa situación, Silber explicó que ese concepto se traducía en la intención de inhabilitar o desacreditar a otros ministros para concentrar el control del tribunal.
Para ello, Vivanco habría solicitado a Eduardo Lagos la preparación de denuncias administrativas contra sus propios pares, utilizando como vehículo a una ONG externa.
De acuerdo con el testimonio, las denuncias fueron presentadas por la fundación “Quiero vivir sin delincuencia y corrupción”, representada por Esteban Infante, un exfuncionario de Carabineros.
En ese contexto, la información utilizada para impulsar las denuncias provenía directamente de Vivanco, siendo de carácter sensible y no de conocimiento público.
Ese plan derivó en presentaciones contra ministros específicos, entre ellos Leopoldo Llanos y Sergio Muñoz, con acusaciones vinculadas a probidad, ética y presunto enriquecimiento ilícito. Silber asegura que esas acciones no respondían a intereses de clientes del estudio y que la única beneficiaria potencial de remover o debilitar a esos ministros era Ángela Vivanco.
El exdiputado concluyó su declaración manifestando su desacuerdo con esas maniobras y señalando que el objetivo final era sacar a Sergio Muñoz de la Tercera Sala, despejando así el camino para que Vivanco consolidara influencia en ese espacio clave del máximo tribunal.
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