Uñas de la víctima delataron al asesino: la historia tras macabro crimen de joven descuartizada y arrojada al Mapocho
Pese al horroroso ataque, el responsable podría recibió una bajísima condena.
Yuliana Andrea Aguirre Acevedo era considerada por su familia “la niña de la casa”, porque era la menor de ocho hermanos: tres hombres y cinco mujeres.
Con apenas 21 años, la joven proveniente de la ciudad colombiana de Andalucía llegó a Chile con el sueño de encontrar un mejor pasar. Sin embargo, todo sus sueños se acabaron de la noche a la mañana, por culpa de un cobarde asesino.
Horror en Santiago
En marzo de 2016, hace exactos 10 años, la comuna de Santiago se conmocionaba con el hallazgo de un cuerpo descuartizado en el río Mapocho. Era Yuliana, la mujer que había dejado inconclusa la carrera de contabilidad en su país debido a los problemas económicos que atravesaba.
En Andalucía, la joven residía con su mamá y una hermana, porque su padre nunca respondió como tal. En Chile, en cambio, vivió su primera experiencia de convivencia, ya que compartía departamento (en calle Huérfanos) con su pololo: Edwin Mauricio Vásquez Ortiz, de entonces 25 años, quien terminaría arrebatándole la vida.
Vásquez, también colombiano, tenía conocidos trabajando en Chile y convenció a su pareja para que probaran suerte en el extranjero.
Apenas se supo del crimen y de la detención del sujeto, la cuñada de la fallecida, Luz Osorio, le contó a La Cuarta que Andrea (como le llamaban a Yuliana) conoció a Edwin en la época escolar.
El grupo familiar sabía que el sujeto la golpeaba. ‘’Vásquez siempre fue violento, todos lo sabíamos, pero ella lo defendía, quizás porque a veces el amor es ciego y tonto’’, teorizó.
Marisol, otra cuñada de la fallecida, reveló que, poco tiempo atrás, Andrea les había contado que Vásquez le había quebrado un dedo.
‘’La familia está muy triste, no tenemos palabras para expresar tanto dolor, ojalá él se pudra en la cárcel, que se muera, lo que hizo es muy horrible, es un sicópata y ojalá que la justicia chilena lo castigue como se merece’’, rogó Luz.
Alexandra Pérez trabajó con la víctima en un almacén ubicado en calle Bandera con San Pablo y ratificó la información de la fiscalía referente a que Vásquez era un celópata que incluso le prohibía tener celular a su pareja.
Yuliana Andrea debía dejar su teléfono con amigas cuando volvía a casa para que el sujeto no la pillara, y según Alexandra ‘’una vez que la descubrió con uno, lo rompió’’.
Condena
En julio de 2017, a más de un año del femicidio, la justicia confirmó que Edwin Vásquez Ortiz debía cumplir una pena de catorce años de presidio efectivo antes de recuperar su libertad.
Esto, luego de comprobarse que el monstruo cafetalero asesinó a su conviviente a quien posteriormente desmembró con un cuchillo carnicero para deshacerse del cadáver lanzándolo al río.
En la acusación, la Fiscalía Centro Norte solicitó en contra del imputado la pena de presidio perpetuo simple, sin embargo la resolución del Cuarto Tribunal Oral detalló el reconocimiento de las atenuantes de haber colaborado con la investigación y no haber tenido antecedentes penales.
Al término de la audiencia, el fiscal Álvaro Núñez indicó que precisamente fue materia de discusión en el juicio si el imputado había colaborado con la investigación. Aunque la Fiscalía no reconocía la colaboración del imputado, “el tribunal acogió dicha atenuante y por eso rebajó la pena a catorce años”, afirmó el persecutor.
Con los medios de prueba reunidos en la investigación, los fiscales Ricardo Peña y Álvaro Núñez, lograron probar que el hecho fue perpetrado el día 5 de marzo de 2016 en un departamento ubicado en calle Huérfanos en la comuna de Santiago, donde el imputado Vásquez Ortiz atacó en el suelo a su conviviente Giuliana Andrea Acevedo.
En el lugar, Vásquez Ortiz la estranguló con un lazo hasta provocarle la muerte. Después trasladó el cuerpo al baño, procediendo a descuartizarla en la tina, desmembrando sus extremidades inferiores y superiores. Para ello utilizó un cuchillo tipo carnicero de 14.3 centímetros de hoja y 20.2 centímetros de empuñadura.
El imputado llevó en dos oportunidades los restos al Río Mapocho a la altura del puente Cal y Canto, procediendo a arrojar el tronco del cuerpo y luego las extremidades.
Cuando fue encontrado el cuerpo, la Brigada de Homicidios de la PDI difundió una fotografía de los pies de la víctima, cuyas uñas tenían un esmaltado con un diseño particular. La manicurista que realizó el trabajo reconoció el diseño y a la persona que se lo había realizado. La mujer denunció el hecho, permitiendo de esta forma identificar a la víctima y luego detener al autor del crimen.
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