Chilenos encontraron clave para predecir terremotos

Uno de los máximos sueños de la comunidad científica de todos los tiempos estaría a punto de ser realidad. Todo esto gracias a un equipo de científicos chilenos que habría encontrado la clave para anticiparse a los terremotos con varias semanas de antelación.

¡Es cierto! El astrofísico Enrique Cordaro, profesor de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, que lidera la investigación, contó a La Cuarta que llevan cuatro años de intenso estudio y éste ya dio frutos. Sus conclusiones fueron reconocidas por científicos de otro lugares y fueron publicadas recientemente en la revista científica Annales Geophysicae.

¿De qué se trata? El profesor de Estado, según dice su currículo, explicó que la Tierra es bombardeada todos los días por miles y millones de partículas espaciales y del viento solar, lo que evita que todo esto arrase con la superficie del planeta es el campo magnético.

Es precisamente este último fenómeno el que estaría fuertemente relacionado con las placas tectónicas y con los terremotos. "Descubrimos que el campo magnético disminuyó fuertemente en cada uno de los megaterremotos de los últimos años y uno o dos meses después se produjo el movimiento telúrico", explicó.

- O sea, ¿ya tenemos resuelto el dilema?

- "Nooo, falta mucho aún. Este es un primer paso. Actualmente tenemos los datos del terremoto de Iquique y próximamente también lo publicaremos.

- ¿Por qué publican afuera?

- Fácil, no nos tomaron en cuenta hasta que los rusos y los japoneses se dieron cuenta que nosotros estábamos midiendo en forma continua, algo que ellos hacían con satélites desde el espacio, qué falta de respeto que un "sudaca" les haya sacado ventaja, deben haber dicho.

- ¿Cómo es eso? En específico, ¿qué han hecho ustedes?

- Mire, como decía mi amigo Galileo: "Si tú no mides, lo que hagas es sólo literatura". Nosotros medimos las ondas magnéticas y el comportamiento previo a un terremoto... se repite. Es lo que sucedió en los terremotos de Maule 2010, Sumatra 2004 y Tohoku (Japón) del 2011. Allí observamos cambios bruscos en el campo magnético, se produjeron oscilaciones que terminaban justo cuando ocurría el sismo, en promedio entre uno y dos meses después.

- Pero, en la práctica, ¿cómo se hace?

- Tenemos tres centros de medición uno en Putre, en Cerrillos (RM) y el último en la Antártica. En ellos hay invertido millones y millones de euros... pero actualmente enfrentamos un grave problema. Allí se analizan datos a través de monitores de neutrones y magnetómetros de la red de observatorios de radiación cósmica y geomagnetismo.

Más propensos a los sismos

-¿Suena complicado profesor, pero cómo andamos en Chile?

- El campo magnético ha estado disminuyendo en forma continua en Chile debido a la anomalía magnética del Atlántico Sur, un fenómeno que abarca un tercio del hemisferio sur. Allí el campo magnético es especialmente débil. Por lo tanto, aumenta la exposición de radiación espacial, que se extiende desde Chile a Zimbawue.

- Eso nos hace más propensos a los sismos?

- Sí.

- No me diga, falta plata.

- Más que eso, me han despedido casi todo el equipo, pese a los logros que hemos tenido. Hemos postulado a concursos para financiar el programa, pero la verdad es que no han ganado proyectos como la fundición de botellas plásticas o algo así.

- ¿Y cómo lo hacen en la Antártica?

- Ese es el otro problema, hasta ahora allí teníamos energía porque las Fuerzas Armadas la proveían, pero ya no.

- ¿Con qué se daría por pagado?

- Nuestra intención es trabajar y trabajar para tener un predictor de terremotos. En todos los fenómenos se está dando la relación, en todos se está dando el time lapse, la caída del campo magnético y la frecuencia, siempre dentro del rango ¡Cómo no vamos a estar entusiasmados!

-¿Cómo se llama el estudio y quiénes participan?

- El paper denominado "Latitudinal variation rate of geomagnetic cutoff rigidity in the active Chilean convergent margin" (Tasa de variación latitudinal de la rigidez del corte geomagnético en el margen convergente activo de Chile), fue redactado el profesor Enrique Cordaro y los investigadores Patricio Venegas, de la Universidad de Chile y David Laroze de la Universidad de Tarapacá.

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