El cinturón negro de Di Mondo

Además de fashionista, el ícono de la moda nacional es un eximio taekwondista, que ayer mostró sus dotes en el programa "Abrazo de gol" del CDF. Hasta tablas rompió con una patada voladora.

De Edmundo Huerta se han escrito páginas y páginas, y casi todas llenas de glamour por las excentricidades del ícono de la moda en que se convirtió, cuando decidió cambiar su nombre por el de Di Mondo, el fashionista.

Que se codea con el jet set gringo más glamoroso, que tiene más de 300 mil seguidores en Instagram, que incluso le gusta el Colo. Mucho, too much.

Pero poco y nada se sabía de la faceta taekwondista del hombre que le dio un aire más elegante a la farándula nacional, y que aprovechando su nueva visita al Festival de Viña ayer desnudó con secretos inéditos.

En el nuevo programa "Abrazo de Gol", del CDF, Di Mondo ayer fue el invitado estelar que Eduardo Fuentes estrujó al máximo. Y aparte de develar su ser espiritual, el ícono de la moda detalló cómo llegó a ser nada menos que cinturón negro en este arte marcial.

"A los 3 años y medio me metí en esto. Creo que de cierta manera fui un niño bastante maduro y cuando un día, al gimnasio al que íbamos, vi una clase de taekwondo, dije por qué no. Siempre quise estar en una disciplina", comentó el chileno, que se ha paseado por las alfombras rojas más top del planeta y que ayer dio una exhibición rompiendo tablas en los patios de Machasa, el cuartel general del grupo Turner.

Si lo buscan... Y como si fuera una de esas películas hollywoodenses donde al patito feo lo molestan tanto que los bravucones se acaban curando con una chichita que jamás imaginaron, Di Mondo avisó que no muchos le aguantan más de un round en el tatami.

De hecho, como empezó tan chico en el taekwondo "a los 10 año ya era cinturón negro" -dijo-, luego contó un episodio donde debió ocupar sus mahuachis. "Esta historia fua acá en Chile. Cuando llegué (de Estados Unidos) un compañero me empezó a desafiar".

Al principio no quería, pero fue tanto el bullying que Huerta detalló que fue protagonista de una pelea multitudinaria "donde se juntó mucha gente a la salida de clases" y él acabó enfrentando a un molestoso, que durante tres meses le buscó el odio.

Al final usted puede suponer quién salió perdiendo...

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