En 140 caracteres: La fama de un reportero es "emífera"
El miércoles fui invitado como parte de uno de los 140 tuiteros más "influyentes" del mundo cibernético a #140Scl, evento que provocó un montón de emociones encontradas, amor, odio, rabia, envidia y admiración en la tuitósfera chilena.
Sabía que de influyente tengo poco. Por más que trato de hacer que todo Twitter sea hincha de Colo Colo, algunos insisten en ponerse camisetas de otros colores. Pero no me quedó otra que ir a echar el pelo y ver qué pasaba.
En la entrada recibí mi chapita que decía @reporteropop, la que se supone me debería identificar para que la gente me conociera, pero por culpa de la tenue luz, era imposible saber qué cresta decía.
El piso 31 del edificio Telefónica estaba repleto de gente. En medio de los ñoños a tiempo completo pululaban ciertas celebridades de la vida real que volcaron su fama al mundo cibernético. Ellos acaparaban la atención de las cámaras y la prensa, mientras los anónimos nos ocupábamos de conocer a las personas detrás de la pantalla y chupar como esponjitas en el paradisíaco bar abierto.
Confieso que me llevé más de una sorpresa. Algunos se veían más chicos de lo que eran, otros más altos, otros más gordos. Y no faltó la chiquilla buenamoza que, viéndola de cuerpo entero y no en una pequeña foto de Twitter, daban ganas de mandar a enchufarle el pendrive. Y sin arrepentimiento ni alcohol de por medio.
Tuve el honor de tocar a @elpulento, un joven con una cara mezcla de querubín y Cristo de Zeffirelli que aporta humor a la barra twitter y de saludar a la blonda diputada Marcela Sabat.
Mi minuto de fama fue una entrevista que me hicieron para El Mostrador TV, la cual no salió en la nota final. Eso me demostró que, como dijo el poeta, la fama, aunque sea en 140 caracteres... es "emífera", ¿no?
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