El muro cumple un año sin caer en la población La Legua

La villa Los Jardines, en San Joaquín, luce blindada atrás de la emblemática población y en 2 meses se abrirían los 5 pasajes que faltan en calle Mataveri.


Los casi 30 grados de calor parecen multiplicarse en las blindadas casas de villa Los Jardines de San Joaquín, ya que el acero que cubre sus ventanales y puertas convierte en un horno el interior de las viviendas.

La medida de recubrir las casas con acero vino de la mano con la decisión de derrumbar el muro que separa La Legua Emergencia de calle Mataveri, tarea que comenzó hace exactamente un año.

A las 9 de la mañana del jueves 16 de noviembre de 2017, funcionarios de la municipalidad de San Joaquín iniciaron la tarea. Esto para terminar con las “bocas de lobo” que se forman en los pasajes de dicha población, y así agilizar el trabajo policial y aumentar la seguridad del lugar.

“El año pasado fueron botados dos trechos del muro, abriendo los pasajes Nuñoa da Silva y Santa Elisa, los restantes cinco pasajes quedaron a la espera de la recepción de obras de la Intendencia, ya que había ciertas observaciones del Serviu, pero la demolición es inminente y se hará en diciembre o enero”, señaló a La Cuarta el alcalde de San Joaquín, Sergio Echeverría.

Un horno, pero seguro

Las 22 casas fueron inauguradas en marzo del año pasado, pero debido a las constantes balaceras cuyos proyectiles quedaron incrustados en las viviendas, los vecinos comenzaron a irse, mientras que los que quedaron se refugiaron tras las planchas metálicas que la autoridad les puso para evitar una tragedia.

“Es terrible el calor, si antes nos preocupaban las balaceras ahora son las intensas temperaturas. Faltan más áreas verdes acá, tenemos una cancha y un par de juegos, pero ningún arbolito que entregue sombra o pasto donde tirarse. Nos sentimos abandonados”, dijo una vecina que evita dar su nombre para no tener problemas.

La población La Legua Emergencia tiene más de 50 años, caracterizándose durante décadas por las constantes intervenciones policiales debido a problemas con narcotraficantes.

Única casa sin balazos

“Nuestra casa es la única que no ha recibido balazos, esperamos que no boten los muros ya que igual nos entrega un poco de seguridad. Acá pusieron unos juegos infantiles, pero varias veces los mismos niños les prendieron fuego, y eso que solo han abierto hasta ahora dos pasajes. No me quiero ni imaginar cuando boten el muro completo”, señala Manuel, vecino del lugar.

Las poco más de 15 familias están divididas respecto al muro en cuestión, pues para algunos no es tema y sólo viven en su metro cuadrado, como ellos mismo dicen.

En cambio, otras cinco familias abandonaron las propiedades, por lo que están siendo reparadas por las autoridades para ser reasignadas, ya que se trata de un Subsidio Fondo Solidario de Elección de Vivienda.

“Nosotros venimos de La Legua, por lo que difícilmente podemos discriminar a quienes viven tras el muro. Tenemos amigos y familia allá, solo exigimos seguridad”, dice otra vecina.

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