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¿Fue un robo?: el polémico partido de Corea del Sur vs. España en el Mundial del 2002

Aquella Copa del Mundo tuvo como uno de los anfitriones al país asiático, quienes aprovecharon la ocasión para obtener una histórica clasificación a la semifinal, aunque empañada por las decisiones arbitrales.

El arbitraje en las Copas del Mundo suele dar de qué hablar. Cada cuatro años, el mundo del fútbol se centra en el Mundial, una competencia a la que clasifican las mejores selecciones del globo, pero no siempre ganan lo que son mejores en la cancha, y ejemplos hay por montón.

Uno de los casos de injusticias más recordadas ocurrió en 2002, cuando Corea y Japón compartieron sede, y uno de los locales fue escandalosamente favorecido, una polémica que dio la vuelta al planeta y que se convirtió en un precedente en el avance de la tecnología en el deporte.

Y es que Corea del Sur dejó mucho que desear como dueño de casa, a pesar de que en un comienzo pintaba para ser la revelación del torneo. Con todo a su favor, sorprendieron en la fase de grupos, clasificando punteros tras vencer a Polonia, Portugal, y empatar con Estados Unidos.

A partir de los octavos de final comenzaron las sospechas de que algo raro estaba pasando, ya que los asiáticos chocaron contra Italia. Si bien los Tanos no eran un plantel avasallador, considerando que clasificaron segundos de grupo con solo una victoria, fueron perjudicados.

El árbitro Byron Moreno fue el protagonista de la jornada luego de anularle un gol legítimo de Italia y no cobró un penal claro a Francesco Totti. Tras reclamos, el histórico 10 de la Roma fue expulsado, y los de azul tuvieron que jugar la prórroga con uno menos, cuando aún existía el gol de oro.

Un descarado robo

El partido de los Cuartos de Final frente a España no fue distinto, y también se convirtió en un escándalo de proporciones. El partido se jugó el 22 de junio de 2002 a las 15:30 hora local, y el encargado de impartir justicia fue el egipcio, Gamal Al-Ghandour, quien estuvo muy lejos de la imparcialidad.

La primera gran controversia llegó a los 48 minutos. Rubén Baraja abrió el marcador para España, pero el juez invalidó la conquista por una supuesta falta de Iván Helguera sobre un defensor surcoreano, una decisión que generó inmediatas protestas de los jugadores europeos.

Con el encuentro igualado sin goles, la polémica volvió a instalarse en el tiempo extra. Fernando Morientes conectó de cabeza un centro de Joaquín para marcar el que parecía ser el tanto de la clasificación española. Sin embargo, el asistente levantó la bandera al considerar que el balón había salido completamente por la línea de fondo antes del centro. Las repeticiones televisivas dejaron la jugada abierta al debate y la decisión fue ampliamente cuestionada.

Sin goles tras 120 minutos, la llave se definió desde el punto penal. Corea del Sur tomó ventaja en la serie y, con el marcador 4-3, Joaquín falló el cuarto lanzamiento español luego de que el arquero Lee Woon-jae contuviera su disparo. Con el reglamento vigente en ese entonces, algunos especialistas sostuvieron que el penal debió repetirse debido al adelantamiento del guardameta antes del remate, aunque la infracción no fue advertida por el equipo arbitral. Corea del Sur convirtió posteriormente su quinto lanzamiento y selló el 5-3 para avanzar por primera vez a las semifinales de una Copa del Mundo.

La eliminación española provocó una ola de indignación. Iván Helguera fue uno de los más duros al término del encuentro: “Todo el mundo ha visto que ha sido un robo. No querían que pasáramos. Lo que ha pasado aquí ha sido una auténtica vergüenza”. Años después, volvió a referirse al episodio y aseguró: “Eso estaba premeditado, teníamos equipo para hacer algo muy grande en ese Mundial”.

El capitán Fernando Hierro también apuntó contra el arbitraje. “No hay excusas futbolísticas, nos han quitado dos goles legales. Esperábamos un arbitraje justo y lo que nos encontramos fue una injusticia tremenda”, declaró tras la eliminación.

Iker Casillas recordó con frustración aquella jornada: “Te queda una sensación de impotencia brutal porque trabajas durante cuatro años para esto y te vas a casa por decisiones ajenas al fútbol”. En la misma línea, Fernando Morientes insistió en que el tanto anulado durante la prórroga era válido: “El gol fue totalmente legal. Joaquín centró perfectamente antes de que saliera el balón. Te desarman por completo cuando juegas contra factores externos”.

Tras el Mundial, Gamal Al-Ghandour puso fin a su carrera como árbitro de campo. Con el paso de los años defendió públicamente su actuación y aseguró que las decisiones más discutidas, entre ellas el gol anulado a Morientes, correspondieron a apreciaciones de sus jueces asistentes, Michael Ragoonath, de Trinidad y Tobago, y Ali Tomusange, de Uganda. Posteriormente continuó ligado al fútbol como instructor de la FIFA y comentarista televisivo.

Las polémicas de Corea del Sur en el Mundial de 2002 marcaron un antes y un después en el debate sobre el arbitraje. Aunque la implementación del VAR llegaría recién más de una década después, partidos como los disputados ante Italia y España son frecuentemente citados entre los antecedentes que impulsaron la búsqueda de herramientas tecnológicas para reducir errores en decisiones determinantes dentro del campo de juego.

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