Daniela Castillo habla del nuevo ciclo de “Así suena Chile” y su desconocida invitación para “Fiebre de Canto”: “Cuando hay programas que visibilizan el arte, se agradece”
La cantante regresa con una segunda temporada del programa que promete visibilizar lo que no se ve de bandas populares en Chile.
Daniela Castillo encontró su lugar en Sabingo. La cantante logró conjugar su pasión por la música con la animación en dos programas que han sido recibidos con éxito por el público.
Hablamos de “Mi otro yo” y “Así suena Chile”, el cual estrenará este domingo su segunda temporada, donde la intérprete recorrerá distintas zonas del país para mostrar diferentes bandas y música.
“La verdad es que es una sección a la que le tengo harto cariño porque en el fondo lo que busca es poder visibilizar todo lo que no se ve más allá del escenario: la historia de cómo se armaron las bandas, todo el sacrificio que se ha hecho en el camino para poder llegar a hacer su carrera, lo difícil también que muchas veces se pone el camino”, aseguró la conductora del espacio.
“Hay varias aristas que van formando y forjando a los artistas, pero eso no se ve cuando uno los ve en el escenario. Hay como un background y todo eso lo mostramos. Entonces, es súper entretenido poder conocerlo mucho más allá de lo que muestran arriba del escenario, de lo que muestran en un show”, añadió.
La novedad de este ciclo es que el programa sumó nuevos ritmos que no se vieron en la primera temporada. “Incorporamos grupos folclóricos. Hay un grupo también de pop rock, que eso no lo habíamos tenido la temporada pasada”, adelantó Castillo.
“Ahora hemos abierto un poco la brecha de los estilos también para darles la oportunidad a otras bandas que, si bien no son de las mega populares como la cumbia o la ranchera en Chile, sí tienen un nicho que es interesante visibilizar”, explicó.
Según cuenta la cantante, se involucra tanto en cada historia, que más de una la ha tocado emocionalmente. “Lo que estas bandas tienen en común es el amor por lo que hacen, la dedicación, más allá de si les va bien o no les va bien”, confesó.
- En el programa conoces a músicos que luchan por hacerse un espacio, ¿te ves reflejada en ellos y en esa Daniela que comenzó soñando con cantar?
Obvio. De hecho, conversamos harto sobre nuestras experiencias, las de ellos, las mías, lo que me tocó a mí, que fui súper afortunada porque estuve en un programa donde había visibilidad. Muchos de ellos no tienen esa visibilidad.
Entonces, también hay un agradecimiento muy grande por poder estar dándoles la vitrina para que salgan por televisión y les digo como: “Oye, juéguensela con todo porque, pucha, quiero que la gente los conozca’”.
- Muchos artistas se quejan de la falta de programas para visibilizar su trabajo en televisión. ¿Qué opinión te merece Fiebre de Canto y la invitación a famosos que no son cantantes a cantar?
Bueno, es un programa de entretenimiento para la gente a la que en el fondo también le gusta verlo; es como un poco Fiebre de Baile, que también era famosos bailando.
Mira, cuando hay programas que visibilizan el arte y hay entretenimiento de por medio, se agradece. Obviamente, estaría bueno también que volviera un programa donde cantantes que realmente quieran dedicarse a eso puedan mostrarse como The Voice, que también lo tuvo Chilevisión u otros programas de competencia, pero más para ser cantantes. Pero a mí me parece bien que haya programas de entretenimiento.
- ¿Te llamaron para participar de Fiebre de Canto?
Si, para ser jurado. De hecho, me llamaron a reunión, pero también me preguntaron como, ‘Oye, ¿qué días graban ustedes con Sabingo?’. Y fue como ‘bueno, grabamos una vez a la semana, a veces nos vamos de viaje’. Entonces, efectivamente no podríamos haber viajado a regiones estando en Fiebre de Canto.
A mí me gusta estar ligada al canto y agradezco un montón lo que estoy haciendo hoy día desde mi vitrina de Sabingo, pero igual topaban un poco los horarios y las grabaciones.
Yo ya fui la quinta coach de The Voice y me encantó porque fue superlindo poder estar ahí presente con los participantes y escuchar sus miedos, sus debilidades, sus sueños. Entonces fue súper bonito desde ese lugar, pero siempre siento que las cosas pasan por algo.
Pero sí me encantaría en un futuro poder ayudar a generaciones que vienen. Como con ayuda real, poder quizás marcar la diferencia ahí en cuanto a experiencia, en cuanto a poder aconsejarlos, verlos y seguir su proceso. Yo creo que eso es súper bonito. A mí me encanta.
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