Espectáculos

Jordan: “La cumbia es parte de nuestra identidad”

El insigne cumbiero habló en extenso con La Cuarta. Recordó el trayecto de estos 18 años de carrera solista, sus pasos por antiguas agrupaciones, adelantó que estará cocinando en Gran Arena Monticello en agosto y hasta se dio el espacio de recomendar música.

Créditos: @fernando.fotografias

Jordan Salinas (42) es, sin lugar a dudas, uno de los exponentes de la cumbia chilena más exitosos del siglo XXI. Una carrera que se fraguó a fuego lento, primero con las fiestas familiares en su natal Peñalolén, pasando por festivales vecinales, hasta ser parte de proyectos de onda sound como Tropical Boys o La Gran Magia Tropical.

“Mi conexión con la música parte a través de mi familia, de mi papá, de mi bisabuelo, de la influencia del guitarreo, de los festivales de barrio, de todo lo que se da en torno a la música. Pero esta decisión parte a través del aplauso, a través de descubrir que mi lugar en el mundo era cantar, cantarle a la gente. Darme cuenta de que cuando yo cantaba, o lo que yo hacía, movía a mi familia”, señala a nuestro medio.

“Soy de una familia muy aclanada, vivimos juntos. Entonces, de alguna forma, ver que ellos se movían en torno a lo que yo hacía fue importante. Esto parte en un festival de barrio del club deportivo, en Peñalolén, en la población La Faena. Faltaba el cantante representante de la Alianza Blanca y un tío mío se acordó de que yo cantaba. Fue a hablar con mi papá, me presenté, gané el festival y recuerdo que ese aplauso, que está registrado en video, y las miradas de la gente me atraparon”, recuerda sobre esta vocación que tiene desde niño.

Este 2026 señala que lo tiene contento y con hartos planes, sumado a la nominación de su último álbum, “Supercumbia Volumen 2”, a los recientes Premios Pulsar en la categoría Mejor Disco de Música Tropical, galardón que se quedó Banda Conmoción.

Para Salinas, estar en esa terna ya es un premio, aunque lo principal para mantenerse orgulloso es la vigencia. Por algo indicó que tiene una agenda apretada en su futuro cercano, con Fiestas Patrias y conciertos en diferentes ciudades del país durante estos meses.

En su horizonte también tiene a la vista la celebración de sus 18 años de carrera solista en Gran Arena Monticello, el próximo sábado 8 de agosto. Entradas aún disponibles en Ticketmaster.

No contento con eso, Jordan alista un nuevo disco que busca servir como banda sonora de la serie de cortometrajes biográficos que realizó.

“Estoy preparando un disco precioso que tiene que ver con el cortometraje que lanzamos hace un tiempo y al que le fue muy bien. El feedback que recibimos en torno a ese cortometraje, que de alguna manera representa mis inicios, fue muy bonito. Contó con la participación de Pato Pimienta en la dirección, que es mi primo, y fue una linda experiencia hacerlo”, expuso.

Además, dejó en claro que incluso podrían crear una serie, aunque todo está en conversaciones.

Los primeros pasos

“En nuestra vida nunca hay un momento de tranquilidad. Aunque a veces uno quiere organizarse para eso, siempre pasa algo. Tenemos tiempos distintos. A veces hay momentos de mucha calma, pero hay otros que cambian de un momento a otro y son de mucha intensidad. Es una carrera preciosa. Creo que la decisión más linda que he tomado en mi vida fue cuando quise ser cantante”, es una de sus primeras reflexiones en una conversación que se extendió varios minutos.

-Después vinieron varios proyectos, como Tropical Boys.

-Sí. Mi primer grupo fue Tropical Boys, que primero se llamaba Juventud Musical y después derivó en Tropical Boys. Éramos puros niños, cabros del barrio que quisimos emprender este camino artístico, influenciados en esa época por el movimiento sound. Estamos hablando de los años 96, 97, 98, por ahí.

-Yo recién nacía, maestro.

-Me tiras el carnet encima. Yo partí muy chiquitito. En ese tiempo, recuerdo que llegó un cassette, que era como tecnología de punta, del grupo Fantasía. También llegó un disco de Grupo Alegría en vivo.

-Debe ser uno de los pocos movimientos que nace en provincia con tanta fuerza, el sound en Punitaqui…

-Eso era lo más impactante. Ellos vinieron a enseñarle a Santiago y a Chile cómo se tocaba, cómo se bailaba y cómo se interpretaba la cumbia con influencia nortina directa.

-Poco se habla acá en Chile de los grupos peruanos y bolivianos, que son tremendos. Hay hartas reversiones de canciones que son de allá.

-Los grupos peruanos fueron mucha influencia en el norte. Los Maravillosos del Perú, por ejemplo, que son una institución de la cumbia. Y en Arica está Amanecer, Los Genniman’s, tantos grupos que hay.

-¿Y cómo fue estar en toda esta cosa sound? Porque el sound no fue solamente un género, fue una moda, un estilo de vida.

-Yo fui parte de esa generación, primero como fanático, después como intérprete. De ahí para adelante fue buscar mi manera de ver la cumbia, mezclarla con toda esta influencia, aprender a hacer carrera de manera más profesional y llegar a estos 18 años de camino en solitario.

-¿cómo hace parte a la gente de esa visión?

-Siempre creí que la música es una forma de interpretar el día a día de las personas y el sentimiento. A veces en Chile somos gente a la que la personalidad no le aflora tan rápido. Sentía que la música, y la cumbia, nos permite salir de esa cajita y expresarnos un poquito más. De repente bailar lloradito, como decía un amigo, y llevar esa euforia que tenemos guardada a través de las canciones. A mí me pasa eso también. Soy una persona súper reservada en mi día a día, y el escenario me permite sacar una parte de mí que es más lúdica. Creo que mi música ha permitido eso en mi público.

Créditos: @fernando.fotografias

-Ese fenómeno es raro, porque acá el ritmo tropical que pegó fuerte históricamente es la cumbia. La salsa y el merengue han estado, pero la cumbia está más presente y va a estar siempre.

-Es parte de nuestra identidad. Diría que hasta el día de hoy suena incluso más que la cueca, aunque la cueca ha ido ganando un espacio maravilloso en el último tiempo, sobre todo con exponentes nuevos, con la cueca más tradicional, la cueca chora, la cueca romántica, en fin. Pero la cumbia se ganó un espacio, sin ser oficialmente el baile nacional ni una música que venga de nuestras raíces. Recordemos que la cumbia es colombiana, es una música folclórica colombiana.

-Y la cumbia colombiana folclórica es otra cosa.

-Es otra cosa completamente distinta. Que nosotros la hayamos adoptado y la hayamos hecho parte de nuestras celebraciones es muy importante. Como te mencionaba en un comienzo, el vínculo que tengo con la cumbia viene desde muy niño. Tengo recuerdos de las fiestas del barrio, los cumpleaños, el Año Nuevo, la Pascua. No podía estar sin cumbia. Eso fue lo que me tocó vivir desde muy chico. Cuando era chico, las condiciones económicas del país no eran tan favorables. Entonces el acceso a las fiestas tampoco era algo normal o sencillo. La manera que tenía de celebrar la gente era reunirse en la casa de algún familiar, principalmente porque era más barato.

Créditos: @fernando.fotografias

-Comprar en la botillería era más barato que ir a la disco.

-La manera de celebrar era en torno a la cumbia.

-Nos desfachatamos ahí, porque la personalidad del chileno es muy cuadrada a veces.

-Pero ahí ese era el minuto. Tengo recuerdos muy presentes y muy claros del ritual que había en torno a la fiesta. Por ejemplo, tenía un tío que se llamaba el tío Pancho Pimienta, que falleció, y él me influenció a mí con su espíritu de fiesta. Era una persona súper reservada, estructurada en su pega de lunes a viernes. Pero en las fiestas familiares era el que armaba la fiesta, el primero que se ponía a bailar. Tenía hasta sus dichos, gritaba entre medio del baile. Esos momentos para mí fueron fundamentales. Como te decía, vengo de una familia muy aclanada. Entonces, cuando me di cuenta de que la cumbia conectaba con ellos, me representaba a mí y veía lo que pasaba en torno a las fiestas familiares, dije: “Bueno, esto es lo mío”.

-Siempre pregunto a los artistas qué están escuchando. Pero ahora, por el tema de la conversación, ¿qué canciones de cumbia recomienda de esa época, de sus primeros años como fan?

-Hay una que fue de las primeras que toqué, que llegó a Chile desde Argentina. Era Malagata, “Arrepiéntete”, cuando cantaba Antonio Ríos. De canciones de Chile de la época, escúchense el disco de Fantasía, el primero, que se llama “Fantasía Tropical”.

-Siento que Fantasía está infravalorado en la escena. En popularidad se nombra mucho a Alegría y American Sound, pero a Fantasía a veces no se le menciona tanto.

-Claro, pero ellos son los primeros. Es curioso, porque el cantante de Fantasía, Pascual Ramírez, termina siendo quien crea el Grupo Alegría y hace esos discos en vivo, esos primeros tres o cuatro discos que terminan siendo después la Alegría que conocemos hasta el día de hoy. También había discos de la Sonora Santiagueña, muy buenos. Estoy haciendo memoria. Hay unos discos de la Sonora Palacios que fueron muy exitosos en el mundo de la cumbia y de los bailables.

Hablemos de los lugares bailables: el Parque O’Higgins, por ejemplo. El Pueblito del Parque O’Higgins estaba lleno de locales y tocaban las orquestas. Hay un disco rojo, un disco negro y un disco azul de los éxitos de la Sonora Palacios, que fueron muy populares en esos años. Fueron una influencia muy grande.

Créditos: @fernando.fotografias

-La Sonora Palacios tiene los típicos hits como “El galeón español”, que uno busca en YouTube y salen primero por reproducciones, pero hay temas que no son tan conocidos y son buenísimos. Incluso más picarones.

-Hay unos megamix de tres o cuatro canciones que ellos pusieron de moda en ese tiempo y que se volvieron una tendencia. Después las orquestas tocaban los mix.

-El megamix sigue hasta ahora, en la cumbia ranchera y también en el rubro cumbiero.

-Yo hice un disco de mix, reconociendo un poco mi inicio y mi influencia. Hice un disco en 2013 que se llamó Jordan, “Éxitos del Sound”, ya en mi carrera como solista. Reconocía esto y tomé esa estrategia de tomar las canciones y hacer mix. Está el mix sound, el dos, el tres, cuatro.

-En el mundo tropical el cover siempre se abraza también. ¿Cómo debe ser un buen cover o una buena reversión de una canción?

-Lo primero que creo es que, para no ser tan flojo, hay que hacerle algo.

-Sí, porque a veces pasa que solo se cambia el ritmo.

-Si no está la identidad del cantante o una voz muy particular, uno podría eventualmente permitirse hacer el mismo arreglo o la misma estructura, porque el cantante y el color de su voz le dan alguna particularidad.

Si eso no sucede, trataría de innovar, de aportar una nueva interpretación de esa canción, en la velocidad, en el tipo de sonidos, en la identidad del grupo. Tiene que haber algo que haga que la gente diga: “Bueno, ¿por qué tengo que escuchar esta canción que ya conozco?”. Ahí es donde el músico, el artista o el productor se las tiene que ingeniar para darle ese valor.

El sello Jordan

-Siempre pongo su propuesta en la misma playlist que Noche de Brujas o Garras de Amor. Es un estilo de cumbia…

-Es una estructura de cómo hacer canciones. Es un estilo. La cumbia romántica se conecta mucho particularmente con las trompetas, con los bronces, que son como nuestro hilo conductor, pero cada uno le pone su cosita. La guitarra característica de Garras de Amor, la voz de Diego Rodríguez; en el caso de Noche de Brujas, los sintetizadores, la voz de Kanela.

-¿Y cuál sería el sello de Jordan?

-Mi timbre de voz, la manera y el tipo de temáticas que tratamos.

-El ser solista igual también.

-En términos artísticos, creo que hemos ido logrando una identidad bonita a través de los años. Visualmente, los vestuarios. Nosotros dimos, y lo digo con mucho orgullo, algunos pasos importantes en ese sentido. Hace algunos años empezamos a innovar con los vestuarios, con el tipo de chaqueta, con los brillos, con los diseños. De hecho, tengo un diseñador de mis vestuarios de un tiempo a esta parte. Nos atrevimos a salir del negro y el blanco, de los tonos más oscuros y de la formalidad absoluta. Le dimos más espectáculo a los trajes. Hoy me doy cuenta de que se volvió una tendencia, así que está bueno.

-¿Traje favorito? Imagino que lo tiene guardado.

-Tengo uno burdeo. De hecho, está en mi último disco, que se llama “Supercumbia Volumen 2″, del año pasado. Ese disco salió nominado a los Premios Pulsar. Ahí salgo con ese traje. Ese es mi regalón.

-Sacó un tema con Zúmbale Primo. Cuéntenos cómo se dio esa relación. ¿Son panitas?

-Fíjate que a los chiquillos los conocí en el contexto de la gira Teletón, creo que en mi décima gira. No había tenido la oportunidad de conocerlos de manera personal y me parecieron cabros súper genuinos, buena onda, buena tela. Entramos en onda al tiro. Empezamos a hablar de música, como buenos músicos. El Alex (animador del grupo) me cayó muy bien. Los chiquillos en general son cabros sencillos que buscan trabajar de manera honesta su música y han ido aprendiendo y creciendo a través de los años.

Se han ganado un espacio importante con el público, con nuestro público, y eso merece mi respeto. No es fácil hacer carrera en un país como Chile y ellos lo han logrado. Han llevado su cumbia ranchera a un nivel muy bueno. Entramos en onda. Ellos eran seguidores de mi música hace muchos años y les gustaba lo que yo hacía. Los invité a un concierto, les propuse las canciones que íbamos a hacer y fueron felices. Aprovecho de mencionar que fueron súper comprometidos con mi concierto. Los invité a los 17 años de carrera y ahí interpretamos las canciones que lanzamos.

Creo que sabe lo que pasó con Zúmbale Primo, con todo este tema de que los critican por estar en un acto de campaña con Kast. Usted, como artista con 18 años de historia, ¿qué le recomendaría a los artistas sobre ser parte de actos de campaña?

-Yo, en lo personal, no creo que uno pueda recomendar algo tan personal. En lo particular, me resto. Me resto porque el día en que sienta que tengo una convicción muy grande lo voy a hacer probablemente. Pero no creo que la música sea para esa instancia, porque finalmente se utiliza con fines que no son los del entretenimiento.

-¿Le han llegado ofertas así?

-Muchas.

-No hablemos de números, pero ¿son muy millonarias? ¿Pagan bien esas cuestiones?

-Creo que es una pregunta difícil de responder. Cuando te llega el número ahí, no sé si cualquier persona diría que no, porque son números grandes, tentadores. Pero créeme que he dicho que no varias veces y he quedado muy tranquilo diciendo que no.

“Me falta un Caupolicán”

-Pero con la Teletón estamos al pie del cañón.

-Exactamente. Lo que pasa es que lo que provoca la Teletón en la vida de las personas es tan importante, tan concreto. Como te mencionaba, esta fue mi décima gira hasta el año pasado. Yo veo lo que hace la Teletón por la gente, por el día a día de las personas. Es una institución que soluciona el día a día de personas que se enfrentan a dificultades terribles muchas veces.

Imagínate lo que es tener a tu hijo con alguna discapacidad o con algún problema de salud y que alguien te ayude de manera gratuita. La Teletón a veces va a buscar a los niños a sus casas, los lleva todos los días. Eso es súper concreto. Eso lo hemos logrado como país, apoyando una institución que hace una labor maravillosa.

-Hablando de escenarios, ¿Viña del Mar cuándo?

-Cuando sea nomás.

-¿No le come la cabeza?

-No es como antes. Hubo un tiempo en que la gente me lo pedía. Estuvimos muy cerca dentro de las conversaciones, pero creo que los tiempos, aunque suene como frase cliché, los tiempos de Dios son perfectos. Siento que no era mi momento nomás. En ese minuto no lo hubiese disfrutado tanto como lo haría ahora. Si bien es cierto que es un anhelo importante para mí, y para cualquier artista que hace carrera en este país, tiene que llegar cuando tenga que llegar.

-¿Qué hitos faltan?

-Me falta un Caupolicán. Y por qué no un estadio más grande. Pero todo a su tiempo. Falta harto camino por recorrer aún para llegar a esos escenarios.

-Esa vez que habló con Viña, ¿fue en la época de “¿Y qué pasó?”?

-Sí, salió en 2014.

-En el video está Mariela Montero, dato farandulero.

-Exactamente. La Mariela es la actriz de ese video. Muy entretenido, por lo demás, y le fue muy bien. Mariela era amiga nuestra. No me acuerdo exactamente, pero la tuvimos que haber invitado ahí porque era parte de nuestro grupo de amigos. Creo que tiene más de 70 millones de reproducciones el video.

-Una marca que pocos pueden ostentar en la música chilena.

-Sí, es uno de los videos más vistos. A mí siempre me han gustado los planteamientos medio bizarros sobre las canciones, no tan lógicos. Hasta el día de hoy no entiendo mucho lo que hicimos, pero lo hicimos.

Lo único que sé es que yo quería representar a través de personajes el día a día de las personas, que fuera colorido. Quería que hubiera una muñeca, quería que hubiera un mimo. Todo ese universo lo construimos con el equipo, con los músicos. Todos dieron su idea y lo queríamos hacer en una sola toma.

Aprovecho de hacer una mención honrosa a mi querido David Pelayo, músico que formó parte de la banda, que falleció hace algunos días. Fue parte de ese video y nos dejó ese tremendo y lindo recuerdo. Un intérprete de primerísimo nivel y que fue parte de nuestra familia musical durante cinco años.

-Justo está hablando de él. Cuéntele a la gente, porque muchas veces pasamos por alto a estos agentes musicales y artistas que son importantes dentro de la cumbia. ¿Cómo era él y cuál fue su importancia en el rubro artístico?

-David (formó parte de Tomó como Rey y fue músico de Américo) era un músico extraordinario, así te lo puedo definir. De una personalidad muy particular, muy intenso, muy querendón de su gente, disciplinado para la música, exigente también con sus compañeros. Tengo muy lindos recuerdos de mi paso por este mundo con él y de su musicalidad. Vivimos momentos muy bonitos. Nos dejó recuerdos maravillosos musicales.

Él era una persona muy buena en su labor como percusionista, muy completo. Nos dejó regalos, canciones. Él grabó “¿Y qué pasó?”, por ejemplo. Recuerdo que las noches o los días de grabación con él eran siempre de descubrimiento. Siempre encontraba una nueva manera de interpretar. Tenía una musicalidad a flor de piel. Interpretaba muy bien las cosas que yo le pedía en torno a las canciones. Sabía leer muy bien una canción. No me refiero a la partitura, sino al sentir de la canción. Además de que leía increíble, era un músico excepcional.

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