Por Bernardita VillaKaren Doggenweiler confiesa su sueño más íntimo: “Quiero ser abuela”
La animadora habló también sobre la distancia con Fernanda y Manuela, quienes actualmente viven fuera del país, y cómo ha enfrentado esta nueva etapa de la maternidad.

Karen Doggenweiler sorprendió con una íntima confesión familiar que llamó la atención de más de uno.
En el estreno de la tercera temporada del podcast Mamá por Siempre, la animadora abrió su corazón sobre la maternidad y su sueño de convertirse en abuela.
“Quiero ser abuela, pero no veo mucha posibilidad todavía”, confesó sobre las posibilidades de que sus hijas Fernanda y Manuela se conviertan en madres.
“Pero quiero oler esa guagua y darle besos y todo, pero todavía como que no”, añadió.
Pero según la animadora no es por falta de empeño: “Yo creo que han practicado”.
La difícil distancia con sus hijas
La animadora también confesó lo dificil que ha sido vivir sin sus hijas, quienes se mudaron hace algunos años fuera del país.
“He llorado y llorado, que no te lo puedes imaginar. Ha sido súper terrible, devastador, súper duro”, reconoció.
Pese a la distancia que hoy las separa, Doggenweiler también se refirió a las razones que, a su juicio, llevaron a sus hijas a buscar nuevas oportunidades fuera de Chile.
“Es parte de buscar una identidad. De abrirse un camino propio, o sea, es que igual es complicado, esto de que es hija de y que a lo mejor consiguió esto porque..., entonces eso es súper complicado”, señaló.
En esa línea, destacó las capacidades y proyectos personales de ambas. “La Manu es brillante, es inteligente y espectacular. La Fernanda también tiene su propio mundo”, afirmó.
La distancia, eso sí, no ha significado perder el vínculo. “Son amorosas, preocupadas, geniales, atentas, estamos todo el día en contacto. Como que siento que las recuperé harto”, contó.
La animadora también relató cómo mantiene una relación cercana con Fernanda a través de las redes sociales y WhatsApp.
“De repente la Fernanda me dice: ‘Mamá, mira, subí esto, ¿te gusta esto que dije?’, y me manda por interno a veces lo que ella dijo u opinó de un tema que tiene varias visualizaciones y comentarios, pero lo veo más porque me lo manda por WhatsApp que porque lo pille en Instagram”, relató.
Para la animadora, una de las mayores satisfacciones de la maternidad está precisamente en ver a sus hijas avanzar de manera independiente.
“Lo más lindo es ver estas dos niñas independientes, autónomas y libres buscando su propio camino, como que siento que les dimos varias herramientas para que ellas enfrenten con alegría y tiene harta esperanza, entonces que enfrenten la vida así me encanta”, afirmó en la conversación con María Luisa Godoy.
Cómo cambió su experiencia como madre
Su experiencia como madre también ha cambiado con los años. Doggenweiler fue mamá de Fernanda a los 24 años y nueve años después nació Manuela, una diferencia de edad que significó experimentar la crianza desde otra perspectiva.
“Fui una mamá distinta con la Fernanda que con la Manuela. Yo creo que al principio era súper aprensiva y con la Manuelita creo que fue un poquito más relajado y la pude disfrutar más”, señaló.
Aun con las exigencias de su trabajo, la animadora aseguró que nunca consideró la maternidad como algo secundario. “No me hubiera perdido de la maternidad ni por un estelar, ni por un festival, ni por un programa, ni por un matinal, ni por nada, a mí de verdad siento que la maternidad me llega al corazón”, afirmó.
Durante la conversación también abordó los desafíos de compatibilizar su carrera con la crianza. Para Doggenweiler, los momentos cotidianos tienen un valor especial. “Lo importante es la cantidad de tiempo. Es ir y elegir juntas las verduras y las frutas, conversar y de repente enojarse o estar cansado. Creo que lo cotidiano es súper importante y eso cuesta harto cuando uno tiene un programa diario”, comentó.
El capítulo de Karen Doggenweiler ya está disponible en las plataformas digitales de TVN.
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