Laura Prieto colapsa en medio de tensa conversación en Vecinos al límite: no contuvo el llanto y este fue el motivo
“Capaz que no tengo nada que hacer acá. No me siento ni valorada ni escuchada”, se desahogó.
Una compleja situación enfrentó Laura Prieto en el capítulo de este martes de Vecinos al límite, donde colapsó tras sentirse ignorado por algunos de sus compañeros del equipo azul.
Sin ir más lejos, en un momento la uruguaya salió de la casa, evidentemente afectada y al borde del llanto, aunque antes se había quedado de lo ocurrido.
“Me da mucha rabia que cuando hablo no me escuchen”, se lamentó la modelo en el espacio de telerrealidad de Canal 13, cuando quiso hablar sobre la pregunta sin censura que le haría a Alexandra Vidal, sexóloga que visitaría horas más tarde el encierro para hablar sobre erotismo y sexualidad, entre otras cosas.
"No hablo nunca más. Dos veces intenté hablar y me hablan encima. No me interrumpan al hablar. Cuando un burro habla, el otro para la oreja”, agregó con evidente enojo.
Como era de esperarse, Bimza, uno de sus cercanos en el encierro, no tardó en consolarla. “Llorar es lo más de persona que uno puede hacer”, le dijo luego de escuchar su malestar.
Luego, fue más allá y le compartió una reflexión que la emocionó.
“Mi abuelita me decía que cuando uno lloraba, era como la alegría del corazón, porque podía uno soltar. No sé lo que está pasando, pero tú puedes. Tú eres capaz”, le dijo el joven galán, quien la abrazó y aprovechó el momento para acercarse a ella.
En ese minuto, entre lágrimas, Prieto explicó el motivo de su rabia. “Es que hay una hue... que me da mucha rabia. Es que cuando hablo, no me escuchan. Me da mucha rabia, mucha impotencia”, admitió.
“Me da lata porque siento que son todos tan ansiosos y como soy más grande, trato de tomar las cosas con más calma o comentar o decir las cosas desde un punto de vista, pero no me siento escuchada”, complementó la ex pareja de JC Rodríguez.
El desahogo de Laura Prieto
Tras cartón, Natu Urtubias quiso dialogar con ella para aclararle algunos puntos y disculparse por si la habían hecho sentir mal.
“No es mi intención. Yo hablo mucho, pero no tiene que ver con anularte”, le insistió. “Estaba hablando y era como hablarle a una pared”, le dijo de vuelta ella.
“Lo único que yo pido es que cuando hable, me escuchen. Nada más. Tengo 40 años, todo lo que he vivido no es al pedo. No necesito andar gritando encima del otro para brillar. No digo que lo hagas tú, pero me molesta que cuando hable no me escuchen. Capaz que no tengo nada que hacer acá. No me siento ni valorada ni escuchada”, se desahogó.
“Estoy chata, pero se me va a pasar”, remató.
Lo último
hace 35 min
hace 44 min
hace 45 min
13:16
12:54
Lo más leído
1.
2.
3.
4.