Los Tres presentaron XCLNT en el Municipal de Santiago: más que canciones sueltas y actitud
El cuarteto, que desde 2023 transita con su formación original, cursó la primera de dos noches en el histórico teatro capitalino.
Álvaro, Titae, Pancho y Ángel superan la nostalgia. Tras confirmarse el regreso de Los Tres con los integrantes que son, la idea estaba latente. Grabar nuevas canciones todos juntos, la experiencia de trabajar en estudio -Abbey Road en este caso, mejor insuperable- y demostrar la vigencia de un proyecto que perfectamente podría remitirse solo a su catálogo más clásico.
De la mano de un nuevo acuerdo discográfico (Universal Music) y la elección casi quirúrgica de 11 canciones que se amoldan como nunca antes al sonido clásico del grupo, lanzaron a comienzos de abril XCLNT -se lee excelente-, álbum del que se desprenden ya tres singles con sendas piezas audiovisuales trabajadas codo a codo con Punkrobot, el estudio de animación chileno responsable de conseguir el primer Oscar de nuestra historia cinematográfica.
Tal como diría Álvaro Henríquez en entrevistas de promoción, con este disco Los Tres no pretenden reinventar la rueda ni sonar modernos, vanguardistas. Al contrario, apunta, “lo importante son las canciones. Son Los Tres y suenan como Los Tres”.
Bajo aquella premisa de hierro, en donde son solo los cuatro arriba del plato, sin músicos invitados ni bases pregrabadas, se plantaron en el Teatro Municipal de Santiago la noche del 7 de junio para tocar “de principio a fin” un álbum que los vuelve a poner en el radar los ránkings.
El show, advierte el ‘Jefe de jefes’, se presenta en dos partes: primero XCLNT en su orden original, desde “Cantar y amar” -un single de especial cariño para el compositor- hasta “Que vuele”, acaso una oda más que directa a aquellas hojas de té que reverenciaban a mediado de los noventa. Luego de un interludio de 15 minutos , se daría paso a “las canciones que ustedes se saben” diría en tono reverencial a un teatro que colgó horas antes el cartel de Sold Out en sus taquillas.
De corrido y sin mayores contratiempos, el cuarteto logró recrear en modo fotocopia lo realizado a mediados de 2025 en Londres. Con guitarras eléctricas, acústicas y guitarrones desfilando por las manos de Angel Parra y una base rítmica que no exigió mayores cambios técnicos, fueron desfilando uno a uno los temas.
La gracia de esta serie de conciertos que terminarán hoy lunes 8 -aún quedan unas pocas entradas- y que empezaron hace un par de semanas con dos shows en Concepción, es hacerse parte de una oportunidad poco recurrente en una banda con años de bagaje: verlos alejarse de su repertorio de “grandes éxitos” para exigirse como músicos y lograr traspasar al vivo lo que muchas veces queda encapsulado solamente en el formato disco.
Hace algunas semanas, en medio de la promoción de su último álbum The Boys of Dungeon Lane, Paul McCartney explicó que le era difícil presentar sus nuevas composiciones en vivo porque, de pronto, se sentía solo en el escenario, sin la euforia, los teléfonos y los flashes que provocan sus éxitos con The Beatles y Wings. “El público espera ciertas canciones”, se excusó en el acto. Por ello, ver una banda como Los Tres, que se acerca a las cuatro décadas de carrera tocar toda su nueva música resulta un acto imperdible.
Si bien es cierto que la actitud ante estas nuevas “joyas de la corona” puede resultar algo silenciosa, inmóvil ante el golpe preciso de canciones que nos han acompañado por décadas, el ambiente en el teatro era de absoluto respeto y admiración por lo que los de Concepción estaban entregando. Ver a Pancho Molina entregando su oficio de vuelta resulta ser, por sí solo solo, un espectáculo fenomenal.
Momentos como “La vida al revés”, que entró entre aplausos espontáneos sin ser precisamente uno de los cortes de promoción, o la delicada “Vendaval de otoño” que hace solo unos días fue versionada por Pedropiedra en uno de sus shows -”Tengo que difundir la palabra de este temón”, explicó-, tomaron un aura que difícilmente se vuelva a repetir en un concierto estándar de Los Tres.
La inclusión de neo-cuecas en “Como llegaste te vas” primero y de manera más evidente en “Perro muerto” después, también son un acto identitario: son una banda chilena, que se da el lujo de registrarlo en el estudio de The Beatles primero, para mostrarlo en sociedad en un escenario como el Municipal de Santiago después.
Un clásico instantáneo como “INRI”, basado en un parte policial que le mostró su padre juez a Henríquez en los ochenta, fue de lo más aplaudido de la noche junto con una fina selección de siete clásicos -”Un amor violento”, “La Torre de babel”, “He barrido el sol”, etc- que funcionaron perfecto para un cierre alejado de la nostalgia que llevaban cargando desde su gira de reunión.
Ojalá que el impulso de volcarse a nuevas canciones no se detenga y los haga volver a composiciones menos visitadas de su catálogo para poner en valor otras etapas del grupo. Tal como cantan en “Empelota”, otro de los cortes nuevos, esta parece ser una “vuelta y revuelta, canciones sueltas y actitud”.
A 30 años de hitos como la edición de su MTV Unplugged -que de seguro tendrá algún tipo de celebración tarde o temprano-, volver con música nueva y demostrar vigencia resulta ser el camino más sinuoso. Los Tres deciden recorrerlo.
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