“Piano a piano, ya llegará el momento”: María José Quintanilla no le cierra la puerta a Viña y celebra nuevos hitos en su carrera
La cantante acaba de lanzar “La Quintanilla”, un disco trabajado durante 3 años y que la pone al frente de todo, justo en medio de los preparativos de sus 3 Movistar Arena fijados para octubre y el lanzamiento de su vinilo con copias agotadas.
Son pasadas las 10 de la mañana de un jueves y más de un centenar de fanáticos esperan a María José Quintanilla en Ay Lupita, un restorán mexicano ubicado en pleno Barrio Bellavista, en Santiago.
La invitación de la cantante era a asistir a una firma de discos de “La Quintanilla”, el trabajo que la trae de vuelta al formato álbum luego de varios años de trabajo silencioso, secreto. Es la primera vez que un LP suyo sale en formato vinilo y la recepción fue total: las preventas se agotaron al instante.
En la portada sale ella, su apellido –que no es solo eso, explicaría más adelante en esta conversación con el diario pop– y fuego, alas; tonos rojizos que apelan a su identidad pero también a un renacimiento. Diseñada por Carlos Cadenas, histórico creador de portadas para Los Bunkers, Chancho en Piedra y muchos otros insignes de la música chilena, antes de comenzar a conversar recuerda: “Trabajo con él desde el primer disco”.
El comentario no fue al azar. Pese a que ha hecho esto antes, desde aquel lejano 2003, cuando su debut despachó 180 mil copias y su presencia infantil en la tele era atrapante, por primera vez siente que un trabajo la representa hasta el punto de abarcarlo todo. No son solo los 6 temas que firma de puño y letra en el álbum, ni las decenas de meses invertidos en su realización: a los 36, con casi un cuarto de siglo de carrera, cree que todo el camino recorrido fue su desde. Tras un período en donde el fuego y la sequía parecían arrasar todo, “la Quintanilla” cree que llegó la hora de cosechar.
Los primeros frutos ya fueron furor. Dos Movistar Arena que celebrarán su discografía de punta a punta se agotaron en cosa de horas. Un tercero, anunciado para el para el 20 de octubre y con venta desde el próximo viernes 5 por Puntoticket, debería correr la misma suerte. Todo en medio de un plan aún mayor: volver a México y pavimentar una internacionalización que esta vez pretende cautivar en serio.
Sus “parientes”, como llama de forma cariñosamente horizontal a sus fanáticos, demuestran esperándola pacientemente a que finalice esta ronda de entrevistas. Serán recompensados luego con un mini concierto, mariachis incluídos. Su música, esa que ahora es finalmente de ella, tiene una fiebre que contagia ¿El Festival de Viña del Mar? Vamos paso a paso, dice. Primero las canciones, luego lo demás.
- Hace un par de semanas lanzaste tu octavo disco, el primero en 13 años, ¿Cómo has sentido la recepción?
Siento que es súper bonito lo que nos está pasando porque aunque para algunos un disco es el final, para mí es el inicio. Llevo tres años trabajando en esto, con mucha confianza en la música, pero también construyéndome, entendiendo que hay fuerza y valor. Muchas veces eso para mí era difícil.
“Vengo de una crianza de siempre pedir permiso ¿no? ‘Permiso, voy a pasar’ Sé que eso viene desde mi educación y todo, pero en este disco tuve que ponerme firme y decir ‘Esto es lo que yo soy y esto es lo que yo quiero’. Es mi visión y a veces eso no a todo el mundo le gusta”.
- ¿Existe aún esa adrenalina de mostrar música nueva?
Aquí (en “La Quintanilla”) soy la compositora de más de la mitad del disco y poder escuchar estas canciones cantadas por la gente en los últimos conciertos… creo que aún no pierdo la capacidad de emocionarme. Me dan unas ganas de llorar pero es pura emoción, eso es lo que yo tengo. Si hoy día hay una sensación que me cruza es la gratitud.
“Los “parientes”, mis fans, son esos mismos que agotaron la preventa del vinilo, los que agotaron los dos Movistar y ahora ir por el tercero es la gratitud máxima, también la responsabilidad de que ahora ya estoy trabajando nuevas canciones que se van a venir pronto. Tengo que perfeccionarme, escribir mejor, producir ¡Me siento muy responsable pero feliz!”
- Entiendo que en un comienzo no dijiste que estabas componiendo tus canciones… ¿Cómo se dio eso?
Siempre lo hago para que la opinión sea más sincera. Pasa que cuando uno muestra una canción y va primero con el ‘es mía’ puede que otra persona diga: ‘oye pero es de ella, dejémosla igual’. Entonces hice las maquetas y dije que eran canciones que me habían mandado nomás.
“Cuando grabé, solo Pablo Castro (productor, parte del dúo La Sociedad) sabía cuáles eran y dejó que los demás hablaran. Hay una en particular que se llama “Ya no regreses” que todos pensaban que la había escrito un señor grande mexicano porque es como ruda. Después de un rato lo conté y todos quedaron como ‘¿Qué onda? Como que no eres tú escribiendo’. Esa es la gracia que tiene este disco, me muestra en otra faceta, más desconocida para la gente y poco conocida para mis pares también. La vengo perfeccionando hace mucho rato”
- Supe que hay una que escribiste a los 15…
Sí, se llama “Mi amante”.
- ¿Cómo ha sido hacerse cargo de todo? Ya no es tan común lanzar discos completos, ahora todo es más inmediato…
Yo siento que la gente me motivó, hace rato que venían pidiendo un álbum, más canciones. Un disco para un artista es como una casa, genera identidad: esta soy yo. La Quintanilla no se llama así solo por mi apellido. Cuando comencé fue un tema para muchas personas… ¿Quintanilla?, ¿Cantando música mexicana?, ¿De un liceo con número, el 263?, ¿Esa que vive en la Villa General Baquedano? Tenía todo en contra.
“Los fuegos y las alas que se ven en la portada tampoco son una coincidencia. Esto es como un renacer de las cenizas, un fénix finalmente. Todo lo que soy hoy es porque nunca dejé de abrazar a esa niña que continúa soñando, creciendo, creyendo y con muchas inseguridades también. Lo que cruza estos más de 20 años de carrera es que no tengo miedo a expresar quién soy, con mis virtudes y debilidades. He podido enlazar mi perso con mi música y con la gente que me sigue”.
- Tu carrera ha sido televisada desde el comienzo, la gente te conoció desde muy chica, ¿Cómo llevas eso?
La gente ya sabe quién soy, sabe que de repente me voy a mandar un condoro o decir algo raro, que voy a cantar música mexicana, sabe cómo me visto, sé que hay patrones y eso me genera tranquilidad a la hora de comunicarme porque no tengo que hacer fingiendo ni hacer poses. Saben dónde me aprieta el zapato y a mí me gusta también eso, no le tengo miedo a las emociones. Me dedico a la música y las emociones son las que me han llevado hacia donde estoy.
Ya agotaste 2 Movistar Arena, ¿Te esperabas este éxito de ventas?
Nunca me imaginé que lo podíamos hacer. Cuando yo hablé con Chucao, que es una productora chiquitita, ellos me habían hecho la propuesta hace años y yo les dije ‘amigos, cuando yo me sienta preparada, solita voy a dar el paso’. Me los encontré el año pasado, los invité a almorzar y les dije: estoy lista.
“Cuando lanzamos el primer concierto le dije a Carola (productora)... ‘Mira, nos vamos a demorar pero si tengo que salir a la calle a vender tickets, a mí no se me va a caer ninguna corona. Haré la pega y te prometo que esto va a salir hermoso’. El primero se vendió en cinco horas y el segundo en hora y cuarto.
Y ahora vas por el tercero…
Aquí voy a contar una anécdota porque también siento que el apoyo de los pares a veces es el que te obliga a dar el paso. A mí me empezaron a escribir los “parientes”, mucha gente de regiones que no alcanzó a comprar y que quería organizarse, invitar a sus mamás, a sus abuelos y se quedaron sin la cuestión.
“Hace poco grabé un video con Los Vásquez, que saldrá pronto, y ellos me dicen ‘¿Sabís qué? Tírate nomás, no dejís a tu gente pagando’. Me fui de esa grabación con una sensación igual de culpa y de decir ¿Dónde está la jugada aquí?, ¿Por qué estoy haciendo esto finalmente? Primero, para probarme que yo puedo, no voy a ser mentirosa en eso. Yo quería saber si podía hacerlo. Ok, pudimos y si logramos llenar el tercero será la primera mujer chilena en hacerlo con el mismo show. Es un riesgo pero también agradezco a Los Vasquez porque me removieron el piso heavy. Hasta que se desocupó otro día… no son 3 días seguidos porque hay que esperar que se desocupen las fechas nomás.”
- Has sido muy consistente en el proceso. Hay gente que te pide en el Festival de Viña hace ya varios años.. Si llega el llamado ahora, ¿Darás ese paso?
Yo siempre mantengo, en términos de negociaciones y decisiones, las patitas bien puestas en la tierra. Cuando llegue, ahí te puedo responder, porque obviamente pasa por una cosa sensorial, emocional, técnica… no es una decisión que uno tome sola, si no como equipo. Yo sigo en mi postura de que tenemos el festival más lindo de Hispanoamérica, donde se congrega la música internacional y nacional. Obviamente que en algún minuto me gustaría estar ¡Claro que sí! Pero piano a piano, ya llegará mi momento.
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