Por Ricardo OlaveQuique Neira, a los 52: “Quiero seguir aquí y vivir la vida lo más posible”
Más moderado, más profundo y con la misma conexión con el público de siempre, el referente del reggae chileno llega al Surfestival el próximo 14 de febrero celebrando 30 años de camino propio. El cantante conversó con el Diario Pop.

El Surfestival celebrará 20 añitos con una edición doble que prenderá el verano chileno. Con tres escenarios repartidos por el país, Pichilemu es uno de los que recibirá toda la vibra positiva el próximo 14 de febrero de la mano de artistas como Quique Neira.
A sus 52 años, y con canciones inconfundibles que se saben chicos y grandes, Quique llega al SurFestival como uno de los ilustres de la música chilena, un ícono de la cultura rastafari en español. Para verlo a él y a toda la cartelera, aún quedan entradas en PuntoTicket con descuentos para clientes Santander.
A esta altura de su carrera, quiera o no es un maestro de las nuevas generaciones. “El que muere joven se convierte en leyenda, ¿no? Típico, clásico. Y el que puede vivir hasta más largo... Poco a poco me fui dando cuenta de que quiero seguir aquí… De que quiero experimentar esto de la vida lo más posible”, le cuenta al diario Pop.

El cantante se siente más moderado, mesurado, con visiones más profundas; menos explosivo, menos impulsivo. Todas esos aprendizajes lo van convirtiendo en alguien capaz de compartir su experiencia con otros.
Ha aprendido que en “la vida no hay nada asegurado, nada es tan así concreto en esta vida”. Sin quererlo, desde joven siempre tuvo respeto con artistas mayores y encontró en ellos a sus maestros. A la rápida, se acuerda de su buena onda con el fallecido Tommy Rey.
Y aunque han pasado algunos meses desde su fallecimiento, no se atreve a tutearlo. “Nuestra lengua tiene esa posibilidad… Deja entrever de manera inmediata todos esos valores a la persona a la que tú te lo diriges”, agrega.

Quique joven
Con más de 30 años en los escenarios, Quique mira a su yo joven y, si pudiera decirle algo, le daría las gracias por su valentía. “En ese tiempo no había mucha información, no había ninguna referencia, por lo menos en Chile”, dice hoy el emblema del reggae local.
Aunque suene una tontería, Quique siempre tuvo la sensación que iba a ser conocido. “Pero esa tontería me ha permitido desarrollar una carrera, recorrer el mundo”, mira hacia atrás, con sus canciones son coreadas en distintos países.
Una franqueza que suele caer mal en Chile. “Aquí no podís decir las cosas tal cual como son”, crítica, ante una actitud de maquillar las cosas en vez de decirlas como las piensa. “Y eso es un problema que yo espero algún día logremos solucionar como sociedad porque de pronto es una mentira dulce”, plantea.
Vibrar la piel
A Surfestival, Quique Neira llegará con un espectáculo que reúne tanto sus clásicos como covers de los músicos que admira en clave reggae. Desde su casa, donde recibe a La Cuarta vía zoom, nos cuenta que hace años que soltó el CD, acumulando cajas de discos y cassettes. Sí tiene vinilos, y de todos los estilos, recordando los años en su casa en Santiago, viendo a sus tíos en los 70 poner esos discos gigantes.

Pero Quique, al igual que los lolos, se metió de lleno en el streaming. Su algoritmo de Spotify lo conoce, y muchos se sorprenderían de lo variada que es su oreja. “Yo escucho todo tipo de música que me produzca algo en la mente”, asegura.
Si bien no escucha mucho reggaetón, sin ánimos de atacar, reconoce que no le produce nada. “Las músicas de hoy no me están produciendo mucho. Sé que llenan estadios y tal. Yo creo que tiene que haber público para todo. Y que hay gustos como estilos”.
Eso no quiere decir que haya música moderna que le produzca buen feeling. Por ejemplo, el último disco de Shakira, le tocó la piel. Junto con tararear el clásico (Uh, uh, uh, uh) de la tiradera, dice que en tiempos de música hecha con computador, es el artista el que debe capaz de ponerle algo a las canciones. ”Algunos no son capaces de ponerles ese algo”, expresa.
Así como se sorprenderían que tiene en su playlist a la colombiana, Quique hace rato gira con la orquesta filarmónica de la U de Concepción. Sabe que esa mezcla entre reggae e instrumentos hace que la música toque “el corazón de la gente”.
Quique siempre soñó con unir esa búsqueda celestial de compositores como Bach o Beethoven con el reggae. Eso es lo que le permite juntar esos mundos que parecen opuestos para que ocurra el milagro.
Hace unos días, Quique tocó en la región del Bío Bio, antes de los tristes incendios que destruyeron ciudades enteras. Aún con el recuerdo de su paso por Los Ángeles, habla de los ojos de los asistentes, muchos llorando de emoción.
”Esa fue la demostración empírica de que la fusión, a pesar de ser algo no muy común, es algo que es natural que pueda ocurrir”, dice.
Quique es defensor de que la música clásica no pertenece a ninguna clase social. “Yo pienso que la música es una sola… Lo único que me importa es que me produzca emociones, que me genere, que me conmocione positivamente, y por eso que escucho cualquier música y por eso que siempre he tenido cierta cercanía también con lo clásico”.
Descriminalización de la marihuana
Como en muchos conciertos en Chile, es innegable que la gente se va a fumar algún pito de marihuana, en un país donde todavía está criminalizado el consumo recreativo.
Quique Neira conoce de primera mano cómo opera la criminalización del consumo en Chile. “Estuve preso por unas matas de marihuana”, recuerda, en un evento que lo llevó a escribir la canción “Yo planto”, que hoy está entre las cinco más escuchadas en su Spotify y donde dice “Porque fumar la ganjah de verdad no es un crimen / Soy perseguido sin explicación”.
La canción transforma la desventura que vivió tras ser denunciado y tratado por “criminal”, buscando instalar que el músico, uno de los más prestigiosos en la cultura rastafari en español, era un “narcotraficante”.
“Era absurdo… ¿Para qué iba a vender marihuana si ya generaba ingresos con mi música y trabajo?”, plantea frente a lo ocurrido.
El autor de “Felicidad” sabe que eso le sigue pasando a otras personas. Ante la realidad de que el cannabis está incorporado en muchos sentidos en la vida social, Neira se pregunta: “¿Nos hacemos los locos con el tema o lo asumimos, asimilamos y tratamos de manejar desde ahí?”.
Desde una visión religiosa de la planta por su creencia rasta, él plantea su dimensión espiritual: introspección, reflexión, conexión con lo esencial.

“Está bien que la sociedad quiera quitarle el demonio que históricamente se le ha puesto encima, pero también siento que hay una banalización muy fuerte del consumo”, critica, señalando que se ha impuesto la idea de fumar como algo “solo recreativo”, cuando puede tener una connotación diferente, como ocurría con su uso en culturas antiguas.
A pesar de los estigmas y bromas con las cuales él mismo juega -compartiendo un meme donde sale él lado de la frase ‘se pasó volando la semana’–, reconoce que a sus 52 años fuma “mucho menos” de lo que la gente cree. “Tal vez porque me hace menos falta, pero sí lo hago cuando estoy en el estudio, grabando, componiendo o produciendo… Prendo uno, a veces con incienso, para encontrar una idea o reflexionar”, comparte.
“Tiene que haber un equilibrio respecto del uso del cannabis, y ese equilibrio tiene que ver precisamente con la visión más espiritual de muchos que ven al cannabis en esa búsqueda, y que es el equilibrio que uno debería buscar en todo aspecto de cosas en la vida”, concluye.
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